15.1.13

GALLARDA CON MOMERÍAS QUE NO LO SON

A Sísifo, con tanto rodamiento, se le gastó la piedra.
Francisco M. ORTEGA
Leído en su blog El día que estés muerto sabrás cuánto te quieren

Cansado de demasiados mundos para poder vivir con orquestable naturalidad en cualesquiera de ellos, debo aprender a improvisar la derrota de mis tropas en una guerra que perdí sin trabar fuego ni repeler asedios, tan minúsculo andaba mi cuidado entre las mayúsculas del ego. La invisibilidad, que es el privilegio abstracto de los dioses y la necesidad paliativa de los vencidos, como una playa exenta de miradas me sirve ya de pentagrama espumoso para pautar las faltas que aún no he cometido a cambio de purgar las que, con devoción, no he dejado de causar dando entidad dramática a una serie de vicisitudes sobre las que no puedo avanzar ni retroceder...

Contra este absurdo de razones invencibles donde cada instante es un ascua portentosa en un infierno de retratos que cortan como guillotinas, ¿servirá de algo invocarle cortesía a la beldad?, ¿podré regenerarme tras una silente molienda de mis más despiadados peñascos cubiertos de líquenes o ni siquiera el tiempo que embalsama hasta el buen juicio puede lograrlo?

No te alarmes, alma pretendida, que no amasaré el privado de tus tormentos con la desgracia de hacerte mía, mas recuerda que esa parte indestructible que hay en mí fue tuya y así arderá siempre por haber sido lo último que quise antes de concederme el engaño de creerme despierto en este sueño implorante de párpados descerrajados.

Partitura de la canción Belle, bonne, sage de Baude Cordier, compositor representativo del modo alambicado de embrujar amores y dolores conocido como Ars subtilior, el arte más sutil.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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