8.12.15

LOS OMITIDOS

Ivan Konstantinovich Aivazovsky, Multitud de ovejas en una tormenta
No siempre el vacío florido de la existencia me pide achuchón de tumba; a veces me tercio de buen grado a fertilizar el páramo de maneras menos dulces. Hoy, jornada en que se conmemora el hecho de que María, madre de Jesucristo, fuese tan fea que ni Dios quiso tocarla, he accedido a donar mi voto a una española invitada a desarrollar su «movilidad exterior» allende los Pirineos y perjudicada, como miles en su situación, por las leyes que obligan a rogar el derecho al voto al consulado correspondiente en el país de acogida, trámite que facilita antes que nada la disuasión por el impedimento. Casualmente, mi receptora comparte con la inseminada sin mácula el nombre de pila. Transcribo a continuación la primicia que le he dirigido por correo: 

Soy David, tu donante de voto. Intentaré no ser cansino en esta toma de contacto que siento imprescindible acompañar de una aclaración de mis razones para prestarme a la aventura. 

Antes que español y cuitarrealeño, referencias de escaso contenido para mí a estas alturas de la novela, me considero un extranjero de La Mancha, tierra donde me pusieron en funcionamiento en el 74 y marco donde he vivido mis principales naufragios como ser humano. Ni guapo ni feo, sino todo lo contrario, a veces me veo como una gárgola expulsada de todos los templos y otras como un renacido agraciado con el encanto de lo indefinido. Pago mi rutinario peaje a la realidad dedicando un mordisco de mis energías a un trabajo de modesta catalogación que me ofrece, sin embargo, la innegable prebenda de conservar grandes reservas mentales para la infinita labor de la escritura, laberinto de artificios del que no espero lucro ni prestigio, solo el alivio de conferir cierta elegancia a la descarga periódica de mis obsesiones. Cuando las musas me aman, muevo bien mis tropiezos en el aforismo, el artículo y la poesía...

Respecto al asunto que nos ocupa, debo adelantarte que mi visión de la democracia parlamentaria es bastante escéptica, y no solo porque el conocimiento avanzado de los resortes inconscientes del electorado se traduzca en una ventaja fraudulenta para los partidos que pueden incorporarlo a sus campañas. Mi crítica se adentra en la naturaleza del poder representativo, que está basado en la conexión, completamente engañosa, entre la voluntad de la mayoría y la mejor decisión. A mi juicio, si el voto sirviera para cosa menos fea que afianzar sumisiones lejos de ser un derecho estaría prohibido. Nunca he votado en unas generales, con eso te digo todo; soy, por tanto, virgen de voto, lo cual no significa que me cierre en banda a las excepciones en que cabe hacer un uso moralmente útil de las urnas. Con el atolladero que supone el voto rogado es evidente que se ha fomentado un obstáculo, equiparable a una proscripción de hecho, cuya finalidad no es otra que contener la reacción política de los emigrados, una circunstancia que me basta para justificar la participación en la plataforma de rescate creada a tal efecto.

Por otra parte, ningún proyecto humano, por loable que sea en sus principios y metas, está exento de fisuras y quiero abordar esta iniciativa con la mayor cautela: imagina que simpatizantes de la mafia que gobierna España se hacen pasar por exiliados para captar apoyos o, a la inversa, que sus rivales se valen de este recurso para sumar votos que, de otro modo, nunca serían emitidos. Para evitar ambos riesgos, y de la misma forma que nunca pondría en manos de un indocumentado un arma, en el improbable caso de que quieras dar tu voto a alguno de los dos partidos, PP y PSOE, responsables de mantener esta exclusión legal, me veré obligado a rehusar. Es mi primera condición como donante y la estimo tan conveniente como la segunda: que me ofrezcas alguna prueba fehaciente de que no puedes votar. Si logramos alcanzar un acuerdo satisfactorio, me comprometo a realizar una grabación de mi visita al colegio electoral el 20 de diciembre.

Creo que no me dejo nada importante en el teclado. Sobre la recomendación de hacer una quedada por Skype, soy bastante alérgico a las pantallas para meterme a torear en esas plazas. Si es por facilitar la naturalidad —¿a quién no le gusta ponerle cara a su interlocutor?— puedo enviarte algunas fotos recientes que ninguna madre condenaría.

Espero noticias tuyas.

Un abrazo.

1 comentario:

  1. :) Sonrisa...un donante para votar en nombre de alguien q necesita mil tramites para poder hacerlo...me parece original la idea, espero q la agraciada se ponga en contacto con Vd. Mr.David, y sepa valorar sus intenciones limpias, aunque me pregunto si la chica especial contacta y quiere votar al grupo conservador, choricero y lleno de periplos judiciales, lo hará tan sonrientemente? en fin, yo no he sido la agraciada, mecachis, vivir en Mumbai no me da ese derecho especial, para reirme...pq su entrada ha sido gloriosa q guardaré en mis fueros internos, bueno no soy del todo sincera, lo escribiré en mi cuadernillo de cosas q no entiendo, pero q me parecen super!! Felices Fiestas, Mr. especial...q sea feliz, y sobre todo q haga feliz a esa alma en pena.. q no puede hacer lo que su corazón le dicta..

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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