31.1.14

SIEMPRE MOCOSOS

Habiéndose apoderado el enemigo de su patria, Priene, y huyendo los ciudadanos con los bienes que cada uno podía acarrear, amonestado por otro a que hiciese lo mismo, le respondió: «Ya lo hago, porque llevo conmigo todo lo mío».
Marco Tulio CICERÓN
Las paradojas de los estoicos

Desde la cuna al epitafio, las peores arrugas son las que no llegan a evidenciarse por falta de maduración o poternas por las que salir airosas, y de las visibles, terribles son como un diezmo las que suturan sin obliterarla una estocada interior.

La infantilización social que padecemos, amén de facilitar la tarea de gobernar con alevosía desviando el malestar hacia territorios si no asimilables, al menos disimulables por las instituciones, pone de relieve el valor referencial de cambio que el sistema nos asigna al fiscalizar las transacciones humanas hacia el máximo común divisor concebido para empaquetarlas sin dejar resto en una perdurable orfandad geriátrica de lenguas quemadas y esfínteres abiertos.

Ornato alegórico de Sayume Tachibana, uno de los numerosos artistas nipones cuyas obras que pueden apreciarse en The Art of Japan

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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