27.1.14

ÉLITROS QUE SE ABREN Y SE CIERRAN

Si Dios cometió un error al crearnos es el de darnos deseos de vivir cuando menos motivos tenemos para ello.
Jim THOMPSON
El asesino dentro de mí

La lujuria presupone una industriosa inocencia, el rapto que se abandona a las inercias de los cuerpos vibrantes, enmarañados en las apariencias de su coloquio de voluptuosidad, que en cambio dejan inmune a quien deshuesó el deseo desistiendo de atender cuantos le siguen en los limos movedizos de la experiencia. No a mí, de momento, que apetezco de absorber como un percance analéptico las expropiaciones y convalecencias a las que me lleva la persistencia de la libido.

Recidivas de un arrobo donde caben, también, las hipérboles de la afectación siempre que lo desenvuelvan, siempre que uno las crea.

2 comentarios:

  1. Autógeno:
    Agradezco en primer lugar la calidad de las imágenes, la limpieza de la maquetación y la exquisitez de las citas.
    En cuanto a los textos que inducen estados de intensa reflexión o catatonia no tengo más que quitarme el sombrero, básicamente para rascarme la mollera. Respecto a ellos agradecería un glosario. Ya sé que es mucho solicitar y que me mueve la deformación profesional de la carrera que ejerzo pero es que, de una vez a otra, se me olvida el significado de algunos términos como "analéptico".
    En fin, no he dicho nada.
    En cualquier caso, y puesto a pedir, me agradaría un sencillo vínculo para recibir por correo las nuevas entradas.
    Soy Polzunkov.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Polzunkov, opto por la claridad de la maquetación para presentar con preferencia contenidos oscuros, la calidad de las imágenes ha de prestar su servicio secreto compensando la que pueda no acudir a los textos, y en cuanto a la exquisitez de las citas, toda entrada necesita un pórtico que defina el acceso al cambio de estado sugerido.

    Hay palabras que por su rareza merecen la oportunidad de refrendarse; muchas quizá no vuelvan a ser usadas tras la frase que las cautivó o fue cautivada por ellas. Cuando no se convierten en una sobrecarga, estoy por convencerme de que el lector no apresurado las acepta de tan buen grado como las estrellas fugaces que empavesan ocasionalmente el firmamento conocido. Y si lo parece, por favor, no se crea que a mi hábito, a veces abrupto, de perfilar la escritura redondeándola o agudizándola con una panoplia de diccionarios al alcance le corresponde una actitud altanera o incluso engreída: en realidad, prolonga el ánimo minucioso, analítico y receptivo con el que abordo mis lecturas, a las que suelo acompañar, siempre que hay amplitud, de herramientas semejantes.

    Este tipo de críticas son positivas en, al menos, dos sentidos: contribuyen a mejorar la obra en su contexto (el adminículo para la suscripción al blog ya está activado, por ejemplo), y estimulan a que el autor multiplique la alegría de haberlas recibido sin el riesgo de perder el rumbo de su deber.

    Gracias de toda víscera y que el ingenio sea contigo.

    ResponderEliminar

Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons