19.3.13

SALIRSE DE PROSA

¿Qué es una palabra? Todo lo que no se ha vivido con una intensidad ardiente.
Eugène IONESCO
Diario

En el quebrado oficio de la mirada, uno se suelta a pronunciar los torcidos relieves y anfractuosidades por donde rezuma pegajoso el arte del testimonio. ¿Que tropezó con un yorkshire y al caer se partió el cuello? Diré que lo mató el sorpresivo encuentro con un animal de furias veloces y nerviosidad rozagante. ¿Que me alejo telescópicamente de mi objetivo? Súbome al volumen de lo ajeno no por el tedio de entretenerme, sino por entreser entretejiendo las dos fieras mordedoras de la afirmación y la negación, cada cual con su presa, en los haces de una soga que no ceñirá mi garganta. Y si como en este ágora de agoras empiezo a arribar la nada en qué pensar, me siento al fin infinito en los albores del pensamiento...

Angelizarse, demonizarse, humanizarse, divinizarse, bestializarse, espiritualizarse: la sucesión y alternancia de la cuestión es hacerse granjería con reclamos de novela en la que lo elemental se contrafunde con lo suplemental, lo válido con el balido, el valor con el valer y todas las monedas redundan remedadamente falsas desde que fueron acuñadas más por olvido descarado de la experiencia que por vestigio crucial de la conciencia. Así que en este candelero y suplemento de carátulas al que asisto sin buscarlo ni rehusarlo, me observaré jugando, me jugaré observando, aunque no me salga la prosa de venir de cara ni de cruz, sólo el verso rodante de la herida circular, porque antes soy hombre de canto, decantado, desencantado, en un grado al menos suficiente para saber que sueño por el transverso enjaretado lo que otros viven, y eso es bastante para sospechar que quizá mi vida sea no más que lo que otros, a quienes desconozco o no reconozco, sueñan de mí.

Reverso de una pintura del maestro flamenco Cornelis Norbertus Gijsbrechts o Gysbrechts, que compagina de muy entero gusto con estas folies de Marais.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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