12.7.12

A MEDIO CORTE


El destino se burla gustoso de los ideales y de las profecías de los mortales, y es lícito creer que así manifiesta su gran sabiduría.
Lev SHESTOV
Filosofía de la tragedia

La religión hace de la fe una solución temporal para un problema permanente; el suicidio demuestra haber comprendido que la fe es una solución permanente para un problema temporal. Quizá todas las muertes sean un suicidio; quizá toda trascendencia resuelva el olvido de esta posibilidad en un tolerable extravío.

Cuentan que el Gautama acabó intoxicado por un alimento en mal estado que le hurgó una perra agonía; Zenón de Citio, no lejos de su centenario, se dio muerte con la incomprensible vencida de aguantar la respiración. Cualquier acercamiento al desenlace parece indistinta y simultáneamente triunfal o banal. Nadie sabe nada. 

Suspendido entre las tentaciones de tomar un atajo de fe o de probar una fe que me ataje, autorizo que las lunas y soles del deterioro me mientan al calor de sus soledades mientras convengo en secreto que nunca he necesitado conocerme para saber quien soy. Soy sólo uno que se prendió antes de saberlo por aprenderlo todo a la vez. Ahora entreno mi ignorancia labrando el plomo del embrutecimiento para no cansarme de estar cansado; eso que otros, más modernos o menos medievales que yo, asumen como la verdadera sensación de vivir.

Después de amar la fealdad en el impúdico, casi convincente Tríptico de la vanidad terrenal y la salvación eterna de Hans Memling, obra datada en 1485 que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Estrasburgo, nada más reparador para el espíritu que una sesión de entrega a las sudorosas lindezas de lo efímero con la bienaventuranza que otorga mi amiga Susana. 

3 comentarios:

  1. Quizás todas las muertes sean un suicidio; o quizás el suicidio comience en el primer minuto de vida y acabe con la muerte. Conocerte en la medida que sea te permite predecirte, aunque siempre estemos en contínua mudanza. Cada vez te vas conociendo mejor. Hay días que(a mi me pasa) pensamos que no nos conocemos para nada. Al menos esos días son en los que casi con seguridad nos hemos conseguido sorprender a nosotros mismos.

    En cualquier caso, un viaje así es digno de alabanza; tú dices que te has prendido antes de saber de nada por querer aprenderlo todo a la vez. Pero seguro que lo aprendiste; el día que empezaste a entrenar eso que llamas tu ignorancia para "embrutecido" poder continuar sin que doliera. Me descubro ante quién puede lograr eso y más aún haber hecho ese viaje "en teoría" inverso.

    Mi más sincera enhorabuena por tu blog. Acabo de conocerlo y me gusta muchísimo ¡Un saludo!

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  2. Soy yo quien se descubre ante ti, Belén, por la delicada comprensión de los repliegues que no sé bien si son caminos de vuelta o trayectos deshechos. Con la seguridad de que no hay mapas, descubro que desde siempre uno es el territorio. Si además, como es el caso, el tono y la forma de mi exposición de zozobras te agrada, me siento obligado a brincar en la satisfacción de este encuentro inesperado.

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  3. Serán caminos de vuelta en la añoranza, ya lo verás, pero deseando haber llevado mochila. Sin embargo con mochila y escudo no los hubiéramos vivido así. De modo que la única forma de recorrerlos era esa. Uno es el territorio y todos unimos un mapa similar... sólo conociéndote o habiéndote entrevisto, que no es poco, llegamos a fondos parecidos a través de distintos procesos. Cada uno lo vivencia a su manera, pero pocos lo sienten así, o si al menos muchos lo hacemos, pocos son capaces de conceptualizarselo a ellos mismos. Me agradan el tono y la forma, y me agradan cada vez más que te leo. Un saludo de nuevo y encantada de estar por aquí!

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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