18.7.12

AUTO DE FE

No llegar al punto de ya no decir yo, sino a ese punto en el que ya no tiene ninguna importancia decirlo o no decirlo.
DELEUZE y GUATTARI
Rizoma

Para reunir en un acto la obstinación de suicidarse, hace falta creer todavía que se mata algo de verdad; hay que tener el orgullo exorbitante de querer sacárselo para siempre.

Gracias a la técnica de larga exposición, la fotografía deja de ser un recurso para la permanencia del instante y se acerca un poco más al instante de la permanencia. Entreverado efecto de transcurso e indivisibilidad, al mirar el celaje de luciérnagas captado por el autor de este blog se tiene la impresión de hallarse ante el umbral de una abolición del tiempo, quid que se percibe mejor en este otro clásico del género.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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