14.3.14

DEL PUEBLO SOBERANO

Nada es más inconsistente que un régimen político indiferente a la verdad; pero nada es más peligroso que un régimen político que pretende imponer la verdad.
Michel FOUCAULT
Saber y verdad

Según su modelo básico de planteamiento, la democracia debería ser un continente apto para recibir todas las corrientes ideológicas dispuestas a compartir una coexistencia dialéctica, una especie de contexto flexible o escenario panárquico preparado para hospedar el tránsito hacia las multiplicidades en juego y donde la beligerancia, lejos de extirparse o de entenderse desde el prejuicio como un perjuicio, pueda hallar otros modos de hacer valer su carga crítica en la función creativa de abrir espacios sin tener que reventar la sociedad, pero sólo a un ingenuo se le escapa que la lógica normalizadora del demos tiende a ceñirse como un corsé al pensamiento definiendo contenidos fundamentales que excluyen, por un principio orgánico de cerrar filas frente a las anomalías, cualquier diferencia sustancial, que se torna máxima en la incertidumbre de los ensayos políticos alternativos.

La democracia, sin entrar en el casi nunca cuestionado privilegio de la mayoría sobre la excelencia, o en la imbecilidad binaria de los partidos cerrados alrededor del monolito electoral, se ha convertido en un sistema feroz por lo que incuba de fantasmal y reptiliano: si por un lado duele inútilmente como un miembro amputado con el que nada se puede hacer, por otro muda de piel al arbitrio de cada legislatura para que la hegemonía del gobierno oculto tras la cortina parlamentaria permanezca intacta. A este proceso de estenosis institucional hay quien todavía no se priva en denominarlo consenso; y lo es, en efecto, para el numeroso gremio de los tontos, porque ante la fuerza devastadora que instituye el Nuevo Orden Mundial el sufragio se ve restringido a representar la bufonada que siempre ha sido: un ceremonioso ajuste de cuentas entre los memos que acuden a votar creyéndose libres.

A semejanza de Santa Águeda, que Zurbarán pintó ofreciendo sus cercenados pechos en bandeja, para participar en los comicios se nos solicita renunciar a la lucidez y la independencia que aún podamos conservar.

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