26.4.13

INERME

Los mayores logros del hombre no se han trabado en el aparato racional sino en el terreno de las emociones. La verdad de las cosas externas nunca ha sido tan útil como la de las experiencias íntimas.
PERPETRADOR

Tras el destete moral y la correlativa crisis subliminal, el oasis abstracto del exilio interior representa una elipsis balsámica para eludir la espiral alienante de la sociedad. Habiendo amado tan loca y despiadadamente como uno jamás hubiera tolerado a un tú, la otrora distintiva capacidad de querer hállase en brusca legitimidad agostada, gozosa aunque laciamente volatilizada pese a las recidivas sobre las que no ha de conservarse el idealismo de que desaparezcan.

Amarrado al muelle de los afectos estrangulados, soltóse el meollo de la vida que no emerge intención de recuperar toda vez que se lo ha visto como andadura de perdición más que como vía de perfección dentro de la certeza, indemostrable, de estar militando en la fantasía de un organismo ausente cuyo secreto metabolismo incita a la prueba iniciática de un engaño que conduce por la verídica a una mentira mayor.

Ni la caricia suscitada por el perfume cariñosamente preparado con extracto de mariquita de siete puntos y aceites esenciales de lirio y de caléndula, detrae la noción de putada universal. También da guerra el amor cuando triunfa, y la guerra donde falta el amor es espantosa incluso en la innegable virtud de eliminar a mucha chusma; una virtud que, por desgracia, no alcanza a aquellos que mejor se sirven de ella.

Detalle de La predicazione dell'Anticristo, fresco de Luca Signorelli que decora la Catedral de Orvieto.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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