2.4.13

DE LA FALAZ MEMORIA DE LOS ESPEJOS

Mala memoria, la que sólo funciona hacia atrás.
Lewis CARROLL
A través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado

Hay quienes dicen que todos los espejos engañan, en especial los que acostumbran a mostrarnos tan calcos de lo que somos que apenas percibimos las adulteraciones achacables a sus fullerías. Tan bien cuentan que cuentan también que el malhadado que no llega a verse en el espejo es porque está muerto —un hallazgo que la psiquiatría ha embocado con la etiqueta de autoscopia negativa dentro del repertorio de distorsiones esquizofrénicas—, mas quisiera subrayar —casi escribo subrayer, y no en vano— que la metonimia es obligada: quien no logra verse en un muerto como en un límpido espejo es porque acaso no está vivo, y esta clase de oclusión, que es notablemente corriente, no por ello es menos espantosa... Se produce un amago similar de huida ante las pesadas suelas de la evidencia en el poético uso de rotular el mundo según la complacencia y medida de la propia enajenación, pues el sujeto que nombra no posee aquello que designa tal como finge su marca, sólo lo reviste de una imagen sólida a la que pueda confiar el hábito de reconocerse para sentirse a salvo de la sucesiva disgregación sin necesidad de aceptar que al no ser nada igual a sí mismo nada se tiene, ni lo vivido de veras ni el vívido sueño que crece a su vera, nada, ni siquiera algo de la transitoriedad que uno cree conocer por el algo que proteicamente recuerda entre sus dos amnesias cardinales.

Como en La tormenta de William Etty, tras haber perdido las velas de nuestra embarcación, asiremos inquebrantables amada y timón sabiendo que la tempestad es una rebelión de las profundidades dispuestas a mostrar su matriz oculta; dispuestas, loadas sean, a engullirnos con ella.

2 comentarios:

  1. La gente recuerda porque le conviene, la gente recuerda lo que le conviene. También, el recuerdo es un mecanismo de defensa. Una herramienta para mantener todo hilvanado - ficticiamente. Es como vos expresás, todo cambia pero eso no nos da tranquilidad. Al contrario. Muchos viven imperturbables como estatuas de piedra, pero están desesperados.

    PD: Siempre te leo, aunque no siempre comente. Saludos y respetos.

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  2. Emilie, soy yo quien debe presentarte públicamente respetos por la comprensiva compañía de tu mirada.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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