1.9.12

EQUÍVOCO DE ÉNFASIS

Tang Yau Hoong
Somos incapaces de contentarnos con ver sin inventar, entre otras razones porque sin inventar no vemos nada.
José Antonio MARINA
Elogio y refutación del ingenio

Turbulento por la oscilación ínfima de mis eternidades, errático como el insondable retorno sobre la intuición que transporta a ninguna parte y parte de la sensualidad decantada que no se comprime en la evasiva desencantada, necesito la tormenta como el presente la evocación inmemorial de los dioses que fui en los hombres que seré. Espirales disipadas de confrontaciones infinitas, las pequeñas muertes y los más pequeños aunque bruscos, poderosos renacimientos, me han abandonado por haber llevado al hastío mi rebeldía. Nadie se rebela impunemente contra una idea, y menos aún contra una experiencia del límite: al atacarla, uno se une a ella como la sombra de una fatalidad imprevisible. Y, sin embargo, ¡qué disparate! Para llamar vida a la vida, la lucha por la existencia debiera ser vencida por la lucha por la excelencia. Tengo escrúpulos, y no pocos; también tengo deseos, y si aquéllos no bastan para ignorarlos, mi desaparición en el cansancio tampoco llega a colmarlos...

Si el mundo fuera reparable, ya no sería, sería ya amnesia. Le he cogido gusto a la claridad que se refleja a sí misma en las concreciones axiales del acontecimiento descifrable, mas sé que es un hogar no apto para mí: sobre el abismo soporto mejor la vaguedad de mi ser en el religioso desconcierto sin altares ni enciclopedias que me niegan desde siempre las evidencias. 

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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