18.8.13

CRIMINALES POR ALTRUISMO

El cristianismo usa y abusa de una paradoja que tendrá un gran éxito: los últimos sobre la tierra serán los primeros en el cielo (...) Este pensamiento por antónimos (el mal es un bien oculto, la miseria es una riqueza secreta, la ignominia es una grandeza por defecto) es sobre todo una máquina de legitimar el estado de las cosas y de no ser pillado nunca en falta.
Pascal BRUCKNER
La paradoja del amor

Por no perder la saludable costumbre de ejercitar el músculo crítico contra el cristianismo, mencionaré cinco de los abusos imperdonables que se le pueden imputar. Aunque los actos viperinos, errores alevosos y fraudes de toda especie acuñados por esta religión se manifiestan, principalmente, en los cuatro campos correspondientes a las dimensiones filosófica, moral, histórica y vital de su injerencia, esta vez me limitaré a señalar al trote algunos aspectos doctrinales que tienen una repercusión nociva en quienes han crecido, como yo, bajo su influjo:

— Adeuda la conciencia individual con un sistema de recompensas y castigos eternos.

— Confunde deliberadamente ánima y ánimo, de lo que resulta una merma para el alma y molificación para el espíritu.

— Hace de la igualdad en la sumisión un axioma.

— Despoja de toda reserva de magia y poder psicotrópico a los sacramentos, de los que se ha apropiado a imitación de antiguos ritos de paso para desactivarlos mediante pantomimas ridículas.

— Pervierte el valor genuino de la fe, virtud que debe ser entendida al margen de las argumentaciones teológicas que pretenden vaciarla de significado para volverla un patrimonio exclusivo de los exaltados que la acatan como moneda de cambio con la que comprar la salvación personal, y en cuya defensa se creen justificados para imponer su indigencia dogmática a quienes no comparten sus prejuicios o se atreven a cuestionarlos. Habría que devolver a la fe su sentido original tan bien resumido en la fides latina, que es la lealtad basada en la confianza que se reconocen libremente quienes poseen una conciencia de hermandad dentro del caos generalizado de las relaciones humanas.

Fotografía de Patric Rochon.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo. Yo agregaría Atenta contra el sano egoísmo del ser humano y su conciencia de sí mismo, del perseguir su propio bienestar, con lo cual hacés bien a los demás. Nada de poner la otra mejilla, hay que vivir sin joder a nadie, respetar. No vivir haciéndose el buenito y en el fondo ser un hijo de puta, que ni se respeta a sí mismo. ¿Cómo va esa persona a respetar a los demás entonces?
    En Demian, De herman Hesse, encontrás una buena respuesta a los vericuetos de la religión y una pista - al menos válida para mí - de lo que significa la espiritualidad.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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