30.3.15

PEROS PARA PERROS

Con el hecho de un alma animal que se volvía contra sí misma, que tomaba partido contra sí misma, había aparecido en la tierra algo tan nuevo, profundo, inaudito, enigmático, contradictorio y lleno de futuro, que con ello el aspecto de la tierra se modificó de manera esencial. De hecho hubo necesidad de espectadores divinos para apreciar en lo justo el espectáculo que entonces se inició y cuyo final es aún completamente imprevisible.
Friedrich NIETZSCHE
La genealogía de la moral

Los dioses, esos mirones sempiternos de los que apenas presentimos los rayos de su mando a distancia horadándonos la glándula pineal, solo aman de los hombres las cúspides de locura y se sienten insultados cada vez que una decisión tomada por un simio lenguaraz lo eleva sobre su facultad de enajenación.

No es la vida la que empuja el alma a correazos de nucleótidos, sino la muerte la que tira celosona de nosotros hacia el vaya usted a saber qué simas; entretanto, una jauría de pasiones se disputan a mandíbulas espumajosas la carnaza de nuestros instintos y, de los múltiples azoramientos que provocan, hay dos, opuestos entre sí, cuya aparición debería guardarse en solitario, con zálamo y dogal si es preciso, hasta que concluya la parábola de su imperativo canino: la fascinante iniquidad de odiar desinteresadamente a todo prójimo como un florecido retoño del deseo de aniquilamiento universal, y la humillación, no menos injusta por indiscriminada, de querer lamer los pies del primer condegenerado que incurra en la amabilidad de sonreírnos.

Flotando en una sublimada intrepidez virginal propia de la alcurnia de Atenea, una nínfula logra sin esfuerzo contener a las bestias en Black dog de James Jean.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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