13.9.09

NATURALEZA NO HACE JUSTICIA


Como resultado de la flexibilidad y maleabilidad inherentes a nuestros límites, somos capaces de expresar nuestra esencia con una paradoja: estamos limitados en toda dirección y en ninguna.
Georg SIMMEL
La trascendencia de la vida

Se sufre queriendo y se quiere porque se sufre. Así es el yunque de la existencia. Y si el ser humano puede entregarse a la enmienda de sus excesos y defectos movido por una lucidez dolorosa aunque insuficiente para suicidarse, en lo fundamental nuestra naturaleza no se muestra perfectible, sino reticente, desbocada y hasta grotesca. Incluso resignada, hace ostentación de su más refinada fanfarronería.

El primer homínido que pudo recibir el apelativo de sapiens —título impregnado para siempre de timbres sarcásticos—, tuvo las mismas histerias que con posterioridad desenvolvieron las grandes tragedias y desastres que jalonan la historia de la especie. Pero antes que una cuestión de nequicia intrínseca, la desesperación de la que parten y a la que conducen todos los entusiasmos más bien parece el producto de una fatalidad antropológica, como si en la micropolítica de la vida íntima latiera la macropolítica de la muerte colectiva.

Nikolai Sednin proporciona la expresión erótica del pesimismo filosófico con Ambient Cage 2.

1 comentario:

  1. Bueno, mucha vuelta, mucha filosofía para mi gusto. El amor/desamor, el ser, y de ahí en más, nunca lograrán ser nombrados en su totalidad.
    Otro saludo afectuso.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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