26.1.16

LUNÁTICO

Paco Carrión, Quijote
No hay nadie tan plenamente desengañado del mundo, ni nadie que lo conozca con tanta hondura ni que lo odie tanto que, al notarle un rasgo benévolo, no se reconcilie un poco con él; como no conocemos a nadie tan malvado que, al saludarnos cortésmente, no nos parezca menos malvado que antes. Observaciones que valen para demostrar la debilidad del hombre, no para justificar ni a los malvados ni al mundo.
Giacomo LEOPARDI
Pensamientos

Y si me dan a elegir —canta, en saludable nocturnidad, mi chunguito corazón— entre la sugerencia simbólica, disfrazada de elegancia, y la sustancia simbolizada, acusada de grosería por los enemigos de la hedoné, también yo me quedo con los labios besables, que las ideas, aun sabiéndome más perdido sin ellas, ya me irán rondando sobre el ir devolviendo al mundo lo que el mundo no me ha dado sino a fuerza de revolverlo.

Cada uno es tan infeliz como se lo permite su sensibilidad, y en el tedio que la secunda encuentra el más noble y desolador de todos los sentidos que ocupan el ánimo con sentimiento. Noble porque en su volumen de insatisfacción se revela el excedente desarbolado del ser; desolador porque reprocha a la realidad, sin ningún efecto, su inutilidad para superarse abasteciendo plenitud donde el deseo relegado de un solo hombre es mayor que el universo en funciones. 

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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