16.1.16

JUGANDO A PERDER

Encontrado en la Uncyclopedia
La servidumbre envilece a los hombres hasta el punto de amarla.
VAUVENARGUES
Reflexiones y máximas

Ignorar el planteamiento de un problema puede ser un alivio para la conciencia destinada a conferirle forma en el dolor y, sin embargo, es al amparo de la trivialidad que desprecia los enredos como se gestan los más graves conflictos, de ahí que el colmo de la presunción sea acogerse a la devoción de un sistema de pensamiento en vez de asumir con franqueza la parcialidad de un juicio libre expuesto a la aventura de equivocarse. 

Si he de abrazar una escuela de sabiduría, que sea compatible con las ambivalencias que se advierten allí donde son conjugados, con distendida complicidad y estructurada geoponía, hábitos de concentración y ámbitos de disipación, modos de afianzarse que permitan desprenderse de sí mismo, llegado el caso, con esplendores parejos al existencialismo voluptuoso de Omar Jayyam, quien distribuyó sus principales dedicaciones entre el fermento espiritual del estudio, la copa libada en las gracias del cuerpo femenino y el cansancio de los crepúsculos improrrogables ahogado en el menstruo de los racimos, aunque debo aclarar en propio menoscabo que me bastan dosis infinitesimales de sangre eucarística para entrar en barrera de resaca, un malestar que si otra ocupación no lo remedia suelo dirimir en sátiras como la presente, de la cual he elevado, sirviéndome de mis atribuciones de abad de Núcleo Chamánico, una petición pública a la Dirección General de Tráfico y los ayuntamientos en los mismos términos que aquí comparto:

CONTROLES DE ALCOHOL Y DROGAS A LOS COSTALEROS

1. Por seguridad, ya que los pasos religiosos que se sacan en procesión, a pesar de su moderada velocidad de marcha, constituyen vehículos pesados de tracción animal cuyo tránsito por la vía pública requiere el movimiento coordinado de sus ocupantes, quienes además de soportar la efigie sobre sus hombros deben manejarla con pericia a fin de disminuir la inestabilidad de la mole durante las maniobras.

2. Por un trato equitativo a todos los conductores con independencia del medio de locomoción empleado. Si para ciclistas, motoristas y automovilistas rige una severa censura farmacológica basada en una política preventiva que pretende reducir la siniestralidad por causas atribuibles a estados de embriaguez, es justo que se exijan los mismos requisitos a los responsables de guiar y acarrear los pasos religiosos.

3. Porque está fuera de toda coherencia y supone un pésimo ejemplo de conducta que un católico comprometido con el calendario litúrgico se intoxique cuando la moral cristiana exhorta a seguir ritos de purificación ordenados sobre prácticas bien contrarias, como son la penitencia, el ayuno y la castidad.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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