3.2.19

ENTRE LO SUBLIME Y LO SUBLIMINAL

Alex Grey, Net of Being
Adoramos la perfección porque no podemos poseerla; nos repugnaría si la poseyéramos. Lo perfecto es inhumano, porque lo humano es imperfecto.
Fernando PESSOA
El libro del desasosiego

A expensas de la atrofia mental que auspicia su conducta, para el sapiens pedestre, uniformado hasta en el disfraz moral con que cubre su joroba de fobias, nada es más lógico que tachar de orate a quien experimenta percepciones que rebasan sus registros domésticos sin atisbar incongruencia alguna en seguir llamando «sueños» a las alucinaciones que cada noche lo asaltan y nadie, ni siquiera él mismo, comprende.  

Aunque soñar sea también un sonar al que recurren los sentidos en sus modos de comunicarse con las capas proteicas de la realidad que los estados ordinarios de consciencia no alcanzan ni a columbrar, no puede uno haber soñado que se despierta y actuar en las vigilias sucesivas desdeñando las grietas de su arquitectura como si la más reciente desvelada fuera la concluyente, la neta, salvo por militancia utilitaria en una presunta normalidad o deserción cognitiva ante el asedio de la incertidumbre; el efecto, en ambos casos, no difiere en la incapacidad del sujeto que encuentra execrable, a falta de mejor reacción, penetrar en ese domo. 

El corpus de una ensoñación envuelve al precedente de igual forma que es envuelto por el siguiente a lo largo de una serie de escalas donde invención y percepción, imaginación y sensación, componen simultáneamente la estructura de la vivencia. Por arriba y por abajo, sin embargo, es tan absurdo establecer límites definidos como apegarse al afán categórico de retener los habidos entre forma y contenido, causas y efectos, exterior e interior, después de que hayan estallado los embastes de sus primeras apariencias.

Si se aspira a una sola aproximación a la verdad, ha de ser tal que abarque cuantas dudosas variedades de conocimiento produzca la experiencia en los giros que dilucida alrededor de sí misma como haz y como envés del tapiz, de la maleza enigmática de su ser.

Las más graves, pero también las más hermosas responsabilidades, crecen dentro del psiconauta que intuye, al contemplar la unicidad que ensambla cada peldaño de su existencia, que la naturaleza del tiempo y de los sueños ofrece a nuestras dotes una calidad intercambiable.

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