7.1.18

DIZQUES

Bella Kotak, This Place Was A Shelter
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.
Sor Juana Inés de la CRUZ

En mi panteón de coñólatra caben diosas mil en culto y con todas ellas soy políglota por devoción, circunstancia que confunde a algunos escrutadores entre los que he de computar a mi amigo J. M., quien interpreta como un gesto de arrogancia que en la publicación de mi pirámide alimentaria aludiera a los «coños», en plural, en vez de al «coño», como una categoría. «Poner coños —razona— es un insulto hacia todas tus amantes». La suya es una objeción muy escarbada, no lo dudo, pero «si una de mis amantes se sintiera insultada por no ser exclusiva y absoluta —le respondo—, a lo mejor debería dejar de serlo». «Ponte en su lugar —insiste— o en una redacción femenina del asunto y lo apreciarás». «Solo a condición de que se acepte como premisa válida que la libertad sexual es una falta de respeto —contrataco—, mi proposición parecerá ofensiva. Esa ese que resulta tan inconveniente bajo tu punto de vista lo mismo puede recibirse como una ocurrencia postinera que como una rúbrica polimorfa». «Sí —añade burlón—, como la Z del Zorro». «En efecto, la S de la sorrostrada que doy por lengua». 

Nunca mi verbo es más hiriente que cuando su franqueza quiere articular un homenaje a la templanza, la que mis lectores deben aprender a ganarse conmigo.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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