31.1.12

PANTALLAS



En el reino de los ciegos, el tuerto no es el rey. En el reino de los ciegos, al tuerto le vacían el ojo sano.
Jesús IBÁÑEZ
Por una sociología de la vida cotidiana

Según fuentes acreditadas que no juzgo necesario mencionar por su lamentable evidencia, más de tres cuartas partes de la población mundial recibe la totalidad de la información que utiliza de la tele. Además, algunos estudios han revelado que prestar atención al televisor resulta adictivo porque durante el proceso se producen alteraciones neurológicas que incrementan la liberación de endorfinas, los opiáceos del organismo, pero lo mismo podría decirse del orgasmo y no por ello merece desaprobación el placer erótico, así que no voy a enfocar por ahí mi diatriba.

Acepto que las masas necesitan mitos válidos para establecer correspondencias entre su insondable naturaleza anímica y el papel que puede ocupar su repertorio emocional en un mundo que hoy, como hace cien mil años, sigue siendo una cueva misteriosa pese a los esfuerzos de la ciencia... aunque a veces también gracias a ella y la sugestión de sus literaturas. A falta de buenos mitos, las élites prefieren el lavado masivo de cerebros: es menos problemático, más eficaz y, sobre todo, increíblemente lucrativo. Si los ideólogos del Tercer Reich hubieran tenido a su disposición las plataformas televisivas actuales, su modelo de fascismo probablemente guardaría notables similitudes con nuestras democracias. Y a la inversa: si los Estados democráticos careciesen del poderoso aparato de telecomunicaciones para programar a la gente, se verían obligados a recurrir a métodos tan persuasivos como los campos de exterminio. Sorteada la distancia cronológica que las separa, la semejanza esencial de códigos y valores entre ambas sociedades es de tal magnitud, que incluso hay otra forma más fehaciente de denunciar la complicidad popular con el adoctrinamiento publicitario: la diferencia entre el secuaz de un régimen totalitario —con el puño cerrado en alto o saludando a la romana, la actitud es la misma— y el ciudadano contemporáneo sobredosificado de televisión, es meramente tecnológica.

He obtenido la imagen de la sección que tiene en FFFFOUND! el usuario Bluejackal's Finds.

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