23.9.11

ADAPTACIÓN AL MIEDO


Es más decente que los hombres aprendan a morir que a matar.
SÉNECA
Cartas morales a Lucilio

En el deseo intemporal de convencerse de su bondad innata el ser humano se muestra indigno de confianza al declarar una inclinación natural al pretexto que pueda disimular, ante su propia mirada incluso, los anhelos más profundos de su alma. Dentro de cada uno late un insondable miedo de sí, y por ello no debe sorprenderse el avisado de que una mayoría menos apta para el latigazo de la claridad se agarre con terquedad a cualquier idea, por ridícula que sea, que la distraiga de sacar la conclusión indigerible de que los otros temen en igual medida la fuerza desatada de los apetitos que, como simios, comparten entre sí. La guerra, con su explosión de situaciones desesperadas, no sirve para mejorar ni para empeorar la naturaleza humana: solo le quita el maquillaje.

Idílico despertar de Psique, personificación de la fuerza vital que confiere unidad al sujeto, según la zalamera inventiva de Guillaume Seignac.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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