3.8.15

LA INSTITUCIÓN DEL DESBARAJUSTE

Verdaderamente merecida es solo esa felicidad que no soñaríamos con merecer.
Giorgio AGAMBEN
Profanaciones

Una sociedad se distingue de otra por la forma que tiene de enloquecernos; entre las más deplorables que se conocen, están las que prohíben demasiado, las que imponen aún más de lo que coartan y aquellas que todo lo dejan a merced de una legalidad sin legitimidad en la que los hombres más rudos, proclives a confundir el facto de ser respetado con la condición de ser respetable, hacen reino de sus caprichos pateando, si es menester, a los más sabios como ya patean —no importa quién, seres son trastos— a cualquiera. Les sobra potestas, carecen de auctoritas.

Con Heredera del desastre, Kikyz1313 se complace en buscar de manera explícita el impacto sensorial dilatado de lo que ella bautiza como «poética de la abyección». 

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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