21.4.12

LAMEDORES DE CONTUMELIA

El mayor problema al que nos enfrentamos los monstruos es el de la soledad.
Francisco CHAVES GUZMÁN
Galería de Inmortales. Hamlet

Es fácil creer en sí mismo si la suerte provoca la sonrisa reiterada de las sombras y el deleite acompaña con sus ecos al sentimiento, pero cuando la vida persiste en representarse a través de los sueños y vigilias como un desfile carente de propósito que transcurre con pesar entre las interrupciones frecuentes, las humillaciones diversas y las necedades que jalonan sin enmienda la historia personal; cuando se la padece como una acumulación constante de renuncias en el tránsito difícil hasta el agotamiento que se mofa incluso de las inmunidades otorgadas por la desafección, quizá sea el momento de empuñar un arma y hacer poesía de verdad... 

Entiendo que Breivik, el paliducho matarife de Oslo, se sienta despreciable por haber sobrevivido a la metódica vileza de sus crímenes y pida al tribunal la absolución o la muerte: al igual que el personaje Jesucristo, por encima de todo quería proporcionarse un suicidio por cuenta ajena sobre un escenario grandilocuente que le asegurase prestigios futuros; sin embargo, a diferencia del espinoso fruto de la inmaculada eyaculación, la empresa le ha salido mal. Setenta y siete veces mal. Quizá en España, donde una disidencia política transmitida mediante un mensaje de texto pronto valdrá para conceder el certificado de oficios terroristas sin tener que recibir una costosa preparación técnica, y donde la policía se ha aficionado a reventar cabezas de estudiantes por la alteración del orden que supone el feo gesto de negarse a recibir la bendición de sus porras, su aventura hubiera tenido un desenlace más satisfactorio. Satisfactorio según sus planes allí, porque aquí tales sujetos son más útiles a los avisperos mediáticos al olvidar sus artefactos explosivos en los vagones de tren bajo las órdenes amnésicas de alguna poderosa agencia central de inteligencia. Realidad y ficción nunca han sido tan promiscuas compañeras de noticia.

Las risotadas ya no proceden del monárquico rubiales que, bajo el efecto sinérgico de videojuegos y anabolizantes, fantaseaba con epopeyas chungas nibelungas de templario, sino de las ínclitas alturas del empíreo cuando no de los biliosos pobladores del averno, ¿acaso no las oís? Sanguinarios o benévolos, hagamos lo que hagamos seguiremos siendo un espectáculo jocoso para los dioses que hemos visionado en el pueril intento de sentirnos dignificados por la tragedia, que como cualidad desesperada del ingenio responde, donde otras fallan, a las vanidades heridas de la ambición. ¿Quién puede decirse creo en mí porque soy nada, porque a fracasos llenos he vaciado mi voluntad con un tratamiento de apatías capaz de aniquilar cuanto toca?

En el interior de cada uno, la razón y el absurdo se buscan fogosamente como dos amantes proscritos. Tras la cópula vivaz, el verdugo se queda solo con los instrumentos de su oficio. Nada tiene que ver este solemne sacrificio con la magia negra; más bien se trata de una renegrida psicomagia concebida para perder el debe en el haber.

La dolorosa tatuada fue diseñada por Mike Giant y el amor a primera vista surgió en este banco de imágenes.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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