17.4.12

CABRONERÍAS




Nunca he arrojado un cuerpo bonito desde un coche. Mi sentido artístico no me lo permite.
Humphrey Bogart como Steele en In a lonely place de Nicholas RAY

Urgido por la malevolencia cuando otras emociones más amables no bastan para precederla o sofocarla, con frecuencia se gana perdiendo y el amor, siempre mutante, nunca ha constituido una honrosa excepción. Como todas las alegrías, las que proporciona este ecosistema afectivo existen para que las desgracias obtengan mayor realce. Entre las razones irracionales para abandonar al ser amado, no es una de las menores tener el conocimiento prematuro, mas no por ello inseguro, de que al continuar a su lado pronto se convertirá en un nudo irremediable. Y si tal como recelo las rupturas sentimentales son los clavos que sujetan la conciencia a los troncos ardientes de su propia cruz, los amantes que más convienen no son aquellos que le permiten a uno conocerse mejor, sino los que ayudan a soportar con mejor tino todo lo que uno sabe ignorar de sí.

Alegoría de la vida humana de Cagnacci con un andrógino en pose filosófica sostenida que a mi gusto se verifica menos sugestiva que la de su Magdalena inconsciente.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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