9.2.18

MÁS VALE DESÁNIMO DE DUDA QUE PASIÓN DE CREDO

Denis SarazhinDo bugs feel fear?
El Dolor y la Muerte están al acecho detrás de cada salida marcada con los símbolos de la felicidad. Afortunado quien penetre bien equipado en esos espacios.
Ernst JÜNGER
La movilización total

Seguir una u otra linde moral es actitud que concierne al manto de improntas y sugestiones, códigos y vigilancias, anhelos y temores que la influencia ha compactado en la vida privada, pero de ningún modo su carácter personal autoriza el error de creerla propiedad exclusiva de quien la practica. Se empieza por sentir que la moral es patrimonio de una identidad y se acaba, en progresión delirógena, por despojar de dignidad al discrepante que sostiene una visión impura a ojos del ortodoxo de turno.

A este fenómeno integrista, movible por cualquier postulado que pueda ser compartido como credo por el ser de oquedades solitarias que es el humano, vengo llamándolo unanimismo, y en la actualidad sus frentes querulantes más altivos son el sexismo (donde antes los machistas golpeaban duro ahora las hembristas controlan un aparato de censura neoinquisitorial), el ecologismo (logia con más eco que -logía), el deportismo (con su explosiva mezcolanza de orgullo de establo, rivalidad a ultranza y atlético sabotaje de la inteligencia), el monoteísmo (el cristianismo y el hebraísmo no son menos peligrosos que el mahometismo, solo han sutilizado parte de su vigor original en provecho de su establecimiento), el nacionalismo (la religión de los ineptos para extender el pensamiento más allá de las fronteras endogámicas de su herencia tribal) y en aparente retroceso, aunque ruidoso como una nube de moscardas, el puritanismo (la militancia generada entre los acomplejados que, sea cual fuere la pancarta blandida, desean convertir su sentimiento de inferioridad en una apisonadora). 

Todo evento de afirmación grupal entronca con la amenaza de una masacre; lo más chocante es que también desde posturas ideológicas que admiten, en teoría, la coexistencia pacífica de una pluralidad de interpretaciones de la realidad, los que convergen en la orgía incestuosa de una misma versión propenderán, exaltados por la mutua connivencia, a rebosar con un exceso de hostilidad normalizadora apenas dispongan de un coro para alzar la voz y emitir salvoconductos. A todos ellos, armado de largueza, les dedico este corte de mangas que habrán de repartirse como groseramente puedan: «El mundo sería más respirable sin vuestro celo y el celo menos contagioso sin vuestros mundillos». Parafraseando por la adversa a Montaigne, cada hombre encierra la forma entera de la perdición humana. Y en cuanto varios la juntan, esa forma pierde su control.

Corta largueza la mía, que tan mal la estiro aquí frente a todos los padecimientos que los fanáticos engrosan, después de haber recordado la no muy conocida esplendidez de Jesús camino del Gólgota, si damos crédito a Lucas, cuando en medio del respiro que le procuró Simón de Cirene tuvo aún temple para dirigir esta ráfaga a las mujeres que por él se lamentaban: «Llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos, porque días vendrán en que se dirá: dichosas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no amamantaron». A la pasión iba, contra la pasión advirtió y en balde se buscará en el Evangelio mejor prenda de amor por la humanidad.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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