4.5.10

LA IDEA EN LA IDEA


Si no pudiera escribir me volvería loco, así de simple. A falta de un soporte externo, estaría obligado a creerme todo lo que pienso.
David RUIZ CULEBRO
Píldoras de insurgencia

Afanoso pero tranquilo, llegaba con mi hermano a la capilla de Cristina en busca de un azar con aspecto de libro cuando hemos sido interpelados por una página en blanco que pedía a los visitantes el destilado espontáneo de una idea. Como a ninguno nos ha sido posible segregar una gota de licor tan volátil, me he sentido en deuda con la circunstancia que lo requería y pensando, pensandillo, quiero compensarlo ahora con una escueta glosa donde subrayo el paralelismo entre el reino animal y el mental a partir de dos ejemplos bien conocidos. Pasen y lean...

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En las grandes ideas se aprecia una evolución equivalente a la que sigue una persona a lo largo de su existencia: nace cargada de temores probables e ilusiones absurdas que rara vez cumplirá; adoptará posteriormente formas seductoras no exentas de insolencia durante el vigor que concierne a su juventud; madurará sin haber resuelto sus conflictos internos hasta que el envejecimiento acentúe la mezquindad de sus componentes por encima de cualquier otro rasgo y, después de menos aventuras de las que quisiera haber tenido, morirá dejando un vacío más notorio en las palabras que sentido en la memoria de quienes la trataron.

14.4.10

FÓRMULA MAGISTRAL


La clave del bienestar social consiste en que la gente no se entere de lo mal que vive.
Andrés RÁBAGO, el Roto
El libro de los desórdenes

Conozco tres prácticas cardinales para proporcionarse una vida sana y prolongada cuyo valor demostrado hoy está denostado incluso entre las clases populares (buen indicador de su nivel de alienación), cuando no enfrentado al galopante ritmo impuesto a los acontecimientos por el orden que se cuida de que nada arruine la misión de extenuarnos hasta la destrucción; esas tres costumbres tan recomendables en lo personal como política y comercialmente incorrectas son todavía asequibles a quienquiera cultivarlas: dormir mucho, comer poco y trabajar menos. Sintetizado en abstracto: menor adhesión, mayor desapego. Y del fornicio hablaremos en otro lugar.

Vinculado al movimiento artístico Arts and Crafts, Walter Crane se especializó en técnicas decorativas ejecutadas con maestría y entusiasmo, además de concebir ilustraciones destinadas a iluminar relatos infantiles como Princess Belle-Etoile, de donde he tomado la viñeta que muestra al apuesto Cheri hostigando al dragón con un espejo para que se precipite al abismo.

10.4.10

PÉSIMO ENJAMBRE DE ILUSOS, CONTENTADIZOS Y OPTIMISTAS


La felicidad no demuestra ni refuta nada, se trata de una desviación particular de la norma que establece el sufrimiento y deterioro paulatino de todo lo viviente. La obtención de la dicha, además, nunca ha sido una cualidad objetiva y solo a costa de perderse a sí misma alcanza el umbral de la consciencia, lo que para desventura de incrédulos rara vez ocurre, así que su lógica alucinatoria no cesará hasta provocar un desastre que en el acervo popular se halla codificado como el hostión necesario contra la dura realidad. Un mal menor, porque lo verdaderamente peligroso de este choque es que tiende superar los rendimientos exclusivos al afectar con su onda expansiva a terceros que de primeras ni siquiera lo advierten, pues si de una persona resentida esperamos que incube humores malignos y con buen criterio nos apartamos de su influencia, las acciones de una persona feliz reservan la sorpresa de perjuicios efectivos que favorecen sin saberlo cuando contagian a otros su dichoso estado, que por el gusto de verse reflejado transforma lo que en origen era un conato privado de estupidez en una epidemia de insensateces que hará concebir falsas esperanzas a quienes la padezcan y cuyas consecuencias, en último término, serán alarmantes en lo que se refiere al aliento de optimismo que anima a procrear en un mundo ya bastante apretado y, por ende, a confiar en un futuro que nadie conoce; dos rutas paralelas hacia el abismo que complacidos y desengañados hemos de lamentar en nefasta igualdad porque todos, sin excepción, confluiremos en la matanza...

Dudo en lo más profundo que pueda aprenderse algo de los errores históricos y aún más de los avances reputados como tales, pero entre los escasos aciertos que se han salvado del olvido y los que convendría recordar con energía, ninguno más pertinente que esa vieja admonición de los habitantes de la Hélade donde plasmaron el genio de su sensibilidad para descubrir el ingrediente funesto empotrado en lo cotidiano: increpaban a los risueños que quien es demasiado feliz debe temer la envidia de los dioses.

De finales del siglo XV nos llega este alegre fiestorro de putrefacciones a ritmo de tibias que los impresores de la Crónica de Nuremberg utilizaron, junto a otras interesantes ilustraciones, para dotar de énfasis a una obra de carácter moralizante que ponía en latín y alemán algunos de los grandes temas bíblicos.
 
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