14.4.10

FÓRMULA MAGISTRAL


La clave del bienestar social consiste en que la gente no se entere de lo mal que vive.
Andrés RÁBAGO, el Roto
El libro de los desórdenes

Conozco tres prácticas cardinales para proporcionarse una vida sana y prolongada cuyo valor demostrado hoy está denostado incluso entre las clases populares (buen indicador de su nivel de alienación), cuando no enfrentado al galopante ritmo impuesto a los acontecimientos por el orden que se cuida de que nada arruine la misión de extenuarnos hasta la destrucción; esas tres costumbres tan recomendables en lo personal como política y comercialmente incorrectas son todavía asequibles a quienquiera cultivarlas: dormir mucho, comer poco y trabajar menos. Sintetizado en abstracto: menor adhesión, mayor desapego. Y del fornicio hablaremos en otro lugar.

Vinculado al movimiento artístico Arts and Crafts, Walter Crane se especializó en técnicas decorativas ejecutadas con maestría y entusiasmo, además de concebir ilustraciones destinadas a iluminar relatos infantiles como Princess Belle-Etoile, de donde he tomado la viñeta que muestra al apuesto Cheri hostigando al dragón con un espejo para que se precipite al abismo.

3 comentarios:

  1. Avisame cuando hables del fornicio,jejeje

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  2. Vaya, creo que algo hago mal... Como mucho, duermo mucho, trabajo mucho... y del fornicio, ya hablaremos ;D

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  3. Cristina, lo de trabajar en exceso parece ser un vicio colectivo del que tampoco me siento ajeno. En mi caso, además, a mayor nivel de ocupación peores resultados; pero a tal grado, que estoy convencido de que la eficiencia (no solo el hacer cosas, sino el hacerlas bien) está reñida con la productividad... a no ser que sea mi inconsciente el motor que me impulsa a practicar formas disimuladas de sabotaje profesional, que también podría ser. Por supuesto, me refiero al trabajo como actividad impuesta o autoimpuesta por necesidades de estricta supervivencia, no al esfuerzo de cualquier índole que uno realiza con gusto cuando cultiva sus intereses, entre ellos la coyunda, ese arte sin enmienda del que ya hablaremos...

    Un saludo y un placer.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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