12.5.18

PALABRA DE ALMOTACÉN

Jean-Léon Gérôme, Le jour du jugement dernier
Vuestras perturbaciones excesivas han sido a menudo objeto de mi risa y de mi mal humor.
Quinto HORACIO
(Por vía de Robert Burton, otro sabio riente del vivitur parvo bene)

Si aplicásemos a las realidades ordinarias las mismas claves de interpretación que un docto en estados alterados de conciencia tendrá presentes a la hora de descifrar los elementos más significativos de los sueños, o al menos aquellos que dejan más honda impresión en el soñador, las conclusiones que dilucidaríamos serían tan sorprendentes cuanto acertadas, sin que las aproximaciones proporcionadas mediante este recurso invaliden otros sentidos entramados en los hechos analizados.

En su esfuerzo por sistematizar el estudio de los fenómenos oníricos, el polímata renacentista Gerolamo Cardano sostuvo que «el arte de la interpretación consiste en recopilar el máximo de aspectos generales y en averiguar cuál es la única cosa a la que convienen todas sus características», y apuntó como precepto de este arte, que tiene mucho de anamnesis poética, la fluidez de «saber pasar de un género a otro para reconocer desde los extremos los géneros medios». Revelar conexiones latentes entre órdenes dispares de sucesos tratando de poner en claro las correspondencias profundas que nos influyen, de eso versa la materia. Así, por citar un ejemplo cercano a nuestra cochambre nacional, que un mandatario sea derrocado tras el escándalo producido por el conocimiento público de la falsificación deliberada de sus credenciales académicas indica para el súbdito que el aparato de gobierno, en especial cuando el personaje depuesto era devoto del fraude en sus decisiones corrientes, acentuará las maniobras para obtener exacciones y recabar información personal susceptible de ser utilizada como arsenal incriminatorio contra los ciudadanos, mas también puede ser una señal de que las posibilidades particulares de tener éxito burlando la costumbre, que es tirana, se incrementarán a partir de ese momento. Si además la autoridad caída en desgracia es mujer y durante las comparecencias se ha comportado con avinagrada soberbia, su despeño anuncia en el corto plazo sentencias judiciales que pesarán como una maldición sobre su sexo, como en efecto se ha visto de manera concomitante a lo largo de las jornadas, previas a estas líneas, que ha ocupado en los medios de alineación de masas el proceso referido.

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