28.12.17

ESCARCEO DE INTRAVAGANCIAS

Philip Guston, Bombardment
A todos los inocentes que al cabo de este día serán desenvainados

¡Cuán pocos hay entre nosotros que no estén amparados contra el dolor más vivo por nuestra común incapacidad de comprender lo que hemos hecho, lo que estamos sufriendo y lo que somos en realidad! Hemos de estar agradecidos al espejo por reflejar solo nuestra apariencia.
Samuel BUTLER
Erewhon

1

Morir menos idiota es cuanto pide un ser consciente a la tragedia de haber nacido.

2

El mal es nuestra única esperanza, luego carecer de esperanza es nuestro menor mal.

3

El dolor no tiene cura porque su cura sería causa de fenecimiento para el doliente.

4

Al infierno también se llega por perfeccionamiento.

5

Las personas débiles son extremadamente peligrosas: no toleran que se las tome por lo que son.

6

No es necesario que la selección natural desplace de los circuitos genéticos a quien ha tenido el desventurado don de nacer con excesiva clarividencia: sería impropio de tan reveladora facultad el desaliño de ocasionar descendientes.

7

Es muy lamentable para el espíritu haber eclosionado entre rasgos adaptativos hostiles a sus requerimientos, mas, ¿no es asimismo lamentable para esos rasgos haber evolucionado en contra del espíritu?

8

¡Cuán paradójica creatura es el humano! Se extinguiría si ampliase la misma sapiencia que debe luchar por ampliar si no quiere extinguirse por obra de su propio embrutecimiento.

9

Toda ilusión, pese a ser torrente subjetivo, se derrama objetivamente: tal es su precio.

10

Tantos y tan plúmbeos son los sermones que magnifican las blanduras de la existencia sobre la osamenta de sus calamidades, que de solo escucharlos queda justificada la intolerancia a seguir respirando un segundo más.

11

Además de optimista, se necesita una ingente afición a la imbecilidad para esperar que el mundo real colme de dicha a los hombres.

12

¿Qué mejor orientación para un alguien confundido por el tortuoso cauce de nuestro tiempo que atisbar su desembocadura en los efluvios de una fosa común?

13

Ya que la descripción más exacta del mundo coincide con la más sombría, expóngase el antojo de niño a la verdad antes de gestarlo y evitaremos tomar en acogida a otro fabricante de carroña.

14

En última instancia los errores de nuestra conducta son imputables al error general que somos. Contra grandes problemas, grandes abortos.

15

Lamentémonos menos del contexto en que nacimos y más de haber nacido para ser incriminados por estar fuera de contexto.

16

En la cavidad del ser cabe más maldad de la que cada humano, metemuertos de sí mismo, puede sacar.

17

Gracias a vuestras ganas de hacer hijos me he cansado de las mías antes de tenerlas.

18

Asusta pensar en las ruinas humanas que dejan tras de sí las familias numerosas empeñadas en no dar descanso a la línea de montaje de su celo reproductor hasta que logran sacar al mundo el modelo «hijo tonto».

19

Mamabuelas y papiyayos maldicen con sus inseminaciones de laboratorio la sensatez a la que habría de rendir homenaje todo recorrido vital digno de aprecio, a la vez que conculcan el reino de los coitos inocuos en las matrices postfértiles.

20

Ante un problema cardinal, la firmeza no está en ramificar el diagnóstico sino en radicalizar el tratamiento.

21

¿Qué importa que el alma sea un autoengaño si el universo no sería más verdadero sin ella?

22

Estar hoy a la altura de los tiempos significa rebajarse ante cualquier señor que sepa dictar órdenes anónimas con forma de nóminas.

23

Vivimos en la urgencia de una cultura que desposee al hombre de atributos en beneficio de fines espurios mientras lo disuelve en la demora de los medios que le permitirían tomar posesión de sí.

24

No pasaríamos mucho en tiempo en compañía si no nos dejásemos engañar por aquello que intuimos que nos ocultan los otros.

25

En la soledad del exilio interior no hay cobijo contra las borrascas del espíritu, ni en la sociedad de masas contra la barbarie de los gustos gregarios.

26

Si todos los que deben las mercedes de su lucro a las componendas de una economía de rapiña ocuparan los cargos ínfimos que desprecian tanto más cuanto más indignos son de su mala barata, hasta los siervos tendrían esclavos.

27

Para el pobre, la economía es un otoño perpetuo. Si quiere juntar en la cartera algunos restos de árboles impresos, primero debe deshojar a fondo su persona.

28

Bueno en lo malo es que la locura sísmica de la economía haya devuelto el sentido de la indigencia a quienes vivían en la ilusión de la opulencia; malo en lo bueno es que al recuperar esa noción se haya perdido el vigor para ser sujetos históricos antes que receptáculos de la bancarrota espiritual.

29

De la misma forma que denotaría ofuscamiento acudir en busca de consejo médico a un endocrino conocido por el repertorio de pacientes que su ciencia ha inhumado, no es menos alarmante confiar la gestión económica a los pirománticos que no supieron anticipar el achicharramiento financiero ni delinear un cortafuegos que sofocara su propagación sobre los abrasados que hubieron de subvenir a los causantes de la debacle. La fase final de la crematística es crematoria.

30

A la profusión intuitiva concurre la conjetura que estima simbióticas la actividad natural y la del demiurgo con arreglo al principio de analogía de donde se infiere que cuanto el omnipresente imagina se vuelve real tal como el hombre vuelve efectivos sus mitos cuanto más aberrantes los fantasea. Míticos son los equívocos que circulan sobre la pureza de la biota a impulso de la feligresía ecoilógica, y aberrantes complementos las arrogancias que devastan a gusa y buldócer por materializar un crecimiento que no ve más allá de sus pestañas.

31

Cuanto más correcto es el intelectual, más capaz se muestra de defender las ideas que sabe fraudulentas; más capaz, en consecuencia, de ser un buen recadero.

32

La galería desplegada por la fauna humana es increíble. Algunos personajes allí exhibidos matarían con tal de estar en paz con los demás y otros darían la vida por una cuerda de la que colgarse.

33

Menos daño hace a las conciencias una mentira desnuda que otra envuelta con retales de verdad.

34

Habida cuenta de que conocer la verdad es una empresa inviable, tengamos la decencia de no exaltar nuestras certezas como si fueran falsas.

35

He sido engañado por más veces de las que quisiera guardar vestigio, pero en las más convincentes el engañador era yo.

36

Por mucho que apure su adaptación a los nuevos medios tecnológicos, a nuestra especie se le pide un salto de lo fatídico a lo inhumano cuando se la exhorta a desarrollar aptitudes que no sean eclipsadas por las máquinas.

37

El acabado industrial de los objetos envidia la hermosura del arte que mantiene a su obra en suspenso.

38

¿Hemos de dar las gracias al avance de la técnica por haber refundido en una misma función a los profetas de la catástrofe que proliferaban antaño y a los investigadores punteros que son la plétora hogaño?

39

Mientras las telecomunicaciones funcionen a toda máquina, nadie percibirá el apagón del espíritu que ha hecho de la individualidad un ornamento cosido a una red.

MS M.917/945 (detalle de la página 269)

40

Nada más simple que complicarse la vida allí donde la sencillez se ha convertido en una misión imposible.

41

Confiemos solamente en el ritmo de aquello que la civilización no puede acelerar.

42

Recientemente alguien volvía a escupirme en los tímpanos una de las proposiciones más capciosas que haya escuchado jamás: «La tecnología es neutral; su bondad o maldad depende del uso que se le dé». Si esto es así y el usuario es el culpable de los perjuicios causados por el artefacto que fue diseñado con la intención de condicionarlo, a lo mejor quien aquí escribe tiene todavía posibilidades de que le crezcan alas y poder planear sobre las coronillas de tanto primate informatizado. Si es tiempo de quimeras, la tesitura entre las quimeras del tiempo propicia que no exista innovación inmune a las interferencias generadas por la personalidad.

43

Una inteligencia apresurada es una inteligencia perdida.

44

La precipitación y la discordia corren amistosamente de la mano.

45

Reconózcase a la individualidad su pleno derecho a vislumbrar una forma ontológica de orden en la intemperie fugaz de sus contenidos sin realzar al mismo tiempo las máscaras de las que pende el yo y de las cuales depende la remuneración social de una ficción preservadora que compense la objetiva volatilidad del sí mismo.

46

Todo lo que muere contribuye a la estructura mendaz de lo viviente merced al apego de cada parte a su propio interés.

47

Gracias al imperio publicitario, el invisible manoseo del mercado se ha transformado en un zarpazo insistente que no escatima abusar del don de la ubicuidad monopolizado antaño por Dios.

48

La relevancia que tantos dan a la posición social como rasgo dominante es un síntoma de que el simio ha pasado en ellos menos tiempo erguido.

49

La conformidad es el exponente al que toda comunidad aspira a elevar su inferioridad.

50

Póngase el sujeto en uno mismo sin temor a las enmiendas de la colectividad toda vez que el consenso no es una regla válida por sí misma ni hay regla tan buena que valga un consenso.

51

Por muy normales que se vean a sí mismas, todas las sociedades deben su filiación a alguna forma contagiosa de delirio.

52

La sociedad es más humilde de lo que creemos: todo lo que quiere de uno es que sea tan bobo como ella.

53

Si el menú en sociedad es conducirse con hipocresía cívica o con crudeza homínida, pregúntese al prójimo cómo prefiere el trato, muy hecho o sanguinolento.

54

Tendemos a sentir como natural cuanto vemos hacer a quienes nos rodean, y a no ver lo arriesgado que resulta imitar aquello que nadie puede cuestionar sin ser perseguido.

55

Mayor problema es someterse a una costumbre por temor a contrariarla que mofarse de ella por amor a la irreverencia.

56

Lo más cabal que podemos hacer por sacar a la masa de sus errores es salir de ella.

57

Nada es menos temible que entrar en el lugar común y nada más temerario que salir de él.

58

No puede por menos de sentir una punzada de horror quien se cerciora de que, no siendo lo bastante bruto ni lo bastante sabio para resistir las inclemencias de un severo aislamiento, tampoco podría mantener por largo tiempo la verticalidad mental si no contase con la compañía de libros en cuyas voces sentir arrullado el cariz agreste surgido de la solitud donde se tiene a recaudo.

59

Me descarría el sensorio saber que cuantas hembras atractivas detecto por doquier son diosas de un templo donde mi perdición podría encontrar consuelo.

60

Tan frustrante es contemplar la delicia sin poderla palpar, como palparla sin poderla contemplar. «Ver sin tocar, guarrear es», afirma un proverbio beguino.

61

No me quejo de mi jardín de flores evanescentes, sino del vegetal que a veces soy para cultivarlo.

62

Es justo ante una beldad profunda el tributo de sentirse intimidado como un microbio en presencia de un gigante al que pudiera invadir.

63

Tan revueltos andan los seres que hay truismos dignos de ser reseñados; por ejemplo, que a las mujeres no les gustan realmente los varones, sino lo que quieren sentir con o contra ellos, y que estos tienen por predilección sentir de cualquier forma, salvo como ellas quisieran.

64

Arrancarse un pensamiento obsesivo es posible a condición de que mil veces se lo escriba de mil maneras distintas.

65

No menos que su ingenio ha vuelto admirables a talentos como el de Diógenes, Rivarol y Baudelaire la necesidad pacata de fijar una distancia defensiva contra la causticidad de sus lindezas. Siendo asaz generoso con el destinatario, hay quien opina lo mismo de mí solo porque atiné a explicarle lo insoportable que es.

66

Galeno recomendaba como antídoto contra el insomnio escribir algunos conjuros en una hoja de laurel que había de ser colocada bajo la almohada para surtir efecto. Aunque disto mucho de estar a su nivel de psicomagias, para idéntica afección siempre me ha funcionado dedicar un suicidio de esperma a las mejillas de una dama.

67

¿Qué mal hace la mulata que oferta sus lorzas manidas en una rotonda y qué bien el agente al acecho en despoblado como un vulgar salteador? La primera apacigua al que no tiene con quién retozar y de las bravas ocupaciones del segundo mejor abstenerse de hablar porque hacerlo podría ser delito en opinión de un fiscal.

68

O el amor es libre de rodar en su laberinto, o los amantes son chantajistas de ronda por el instinto.

69

Pocas cosas como el amor vuelven a uno capaz de lo más noble y de lo más vil en igual desmedida; de lo más noble para conquistarlo y de lo más vil para conservarlo.

70

No hace al caso referir con linderos y arrabales que entre adultos aptos para gozarse sin complicaciones maritales ni desfalcos reproductivos, el sexo invita a sumarse una de las contadas llamaradas en virtud de las cuales la incineración merece ser aplazada.

71

Contra todo pronóstico, un sátiro dictaminó: fornicar culeando es hacer trampas.

72

Hay que ser muy pesado con uno mismo para poder serlo menos con los demás.

73

Aunque existen otros modos de conseguir que una sociedad termine convertida en un nosocomio, ninguno es más morboso que privar a los sanos de derechos frente a los enfermos.

74

En esta civilización hipercinética la enfermedad siempre tendrá la disculpa de obligarnos a detener la tiranía que, no conforme con exigir que rindamos como máquinas, reclama que nuestra constitución esté hecha a máquina, automatizada de nosotros mismos.

75

Solo alguien con una dignidad aún más deficitaria que la de un súbdito aceptaría ser coronado rey de súbditos.

76

La culpa hay que repartirla: los corruptos solo prosperan donde los lamesiesos proliferan.

77

Contra el vicio de evangelizar, la virtud de abjurar.

78

El gallo las plumas pierde cuando el tajo está que muerde.

79

La distancia más corta entre un amo y un esclavo no es el látigo, sino el sufragio.

Gerard DuBois, National Labor Federation

80

¿Por qué nos asombra que el ciudadano venda su intención de voto al mejor postor político cuando ha sido aleccionado por la necesidad de vender su vida a cualquier postor laboral?

81

Armándose de mala baba, el enemigo alaba.

82

Ablandadas por décadas de adoctrinamiento en la prostitución de ser más competitivas en la carrera por conseguir un puesto en el campo de trabajos forzados que siempre ha sido la sociedad, en vano se buscará en las capas populares un adulto que no esté mollet.

83

El Estado no pide más cada vez porque sea más poderoso, sino porque su esclerosis puede dar menos de sí.

84

Donde nadie manda con cabeza, todo lo decreta el bolsillo.

85

No existe ley humana que condene a alguien sin ser parte interesada en las consecuencias del crimen.

86

Entrar en una guerra de banderas es dar por perdida la batalla de las ideas y, con ella, la propia idea de la independencia.

87

No importa cuán longevo seas, si aún te crees libre tu destino está en pañales.

88

La fortaleza de un gobierno no debe atribuirse al propósito de hacer felices a los que viven bajo su férula, sino al poder capaz de resistir la voluntad de control que lo convertiría en causa de mayores cuitas para la población.

89

No fui yo quien pintó de negro las sombras disfrazadas de luz que modelan la sima del mundo, ni soy más hipócrita que los demás cuando consiguen serlo menos ante la auditorio de su conciencia, así que por más que me esfuerce en transmitir la impresión opuesta no podría parecer exultante aunque quisiera. Quien busque un agasajo de dulces engaños, retroceda hasta las rosaledas en flor que sirven de antesala al averno.

90

Nadie dotado del menor respeto por sí mismo tendría deferencia con quien lo enjuiciase digno de repugnancia, mas no es distinto lo que se observa en las relaciones que median entre la clase política y los ciudadanos que le tributan orgullosos eso que sin ningún sentido del veto llaman «derecho al voto».

91

«No se puede engañar a todo el mundo durante todo el tiempo», pero sí a una mayoría por espacio de varias generaciones hasta que la mentira exitosa entra en barrena y ha de ser relevada por otra.

92

Si las constelaciones hablaran, darían fe de mi aserto: en la codicia de los gobernantes se puede confiar por haberse labrado a prueba de recesiones.

93

En el fragmento aforístico, diafragma de la escritura, el poder de la palabra encuentra su mayor intensidad expresiva: el aliento pasa pero la idea permanece.

94

Nada fornece de estilo a las plumas robustas como una buena sangría de palabras.

95

El buen conversador conduce a su tertuliano a un entendimiento acrecentado consigo mismo.

96

El público del pensador son sus sombras; la sombra del literato, su público.

97

El plagiario se delata porque, al contrario que el epígono respetuoso, copia de forma explícita lo que solo está insinuado en su modelo.

98

Debe uno ser fiel a las fuentes donde bebe para no deberse demasiado a las cloacas donde expele.

99

No puede darse por concluido el texto que se resiste a ser manumitido por el autor.

100

Más allá de que tengan hábitos semánticos con un predominio de la parte rumiante, predadora o parasitaria, o de que tiendan a la contención del estilo antiguo antes que a la inflación de los supeditados a la moderna destemplanza, existen escritores que plasman sus ideas a través de personajes y otros que del paisanaje sacan las ideas que plasman, pero en ambos casos la representación quédase corta si no es dopada con una elocuente dosis de ingenio que aísle lo execrable de lo encomiable a sabiendas de que nada, ni el pensamiento desde la obra ni la obra desde el pensamiento, puede ser demostrado, tan solo refutado.

101

Defenderse a conciencia requiere de vigilia a lo largo del perímetro expuesto al adversario, que no vacilará en centrar su asalto en el punto más débil del baluarte. No se cometa, por tanto, el error de invertir la relación de fuerzas en lid: por agresiva que pueda ser su puesta en prosa, el autor que haga públicos sus pensamientos se aventura al designio de recibir más golpes de los que reparte y aún más de los que advierte.

102

En el ámbito léxico, a los adjetivos imponente e impotente los diferencia solamente una letra; en el ámbito mental, la diferencia entre ambos registros es aún menor.

103

El honesto puede confundirse de ruta sin confundir sus pasos.

104

Entre las púas que a todos nos crecen con cada latido, gentil temperamento tiene el corazón que antes se adentra en las brumas de la confianza que en la ciénaga obsesiva de la sospecha.

105

El ingrato se cierra a comprender que la espina es el beso de la rosa en la mano que la tomó con desdén.

106

Muchos podrían decir que suya es la desgracia de ser padres; les respondería que suya es la paternidad de la desgracia. No plañiré yo sus duelos.

107

Puesto que medios pésimos crean condiciones propicias para la supervivencia de los mejor adaptados al envilecimiento, considérese el resultado después de miles de generaciones de humanos encaramándose a la prevalencia de lo peor. No se sobrevive a la inmundicia de ciertos ambientes sin dar prueba de lo bajo que se ha caído en ella.

108

Suelen los progenitores hacerse los sordos para entender en toda su crueldad que los vagidos de sus bebés no solo son un mecanismo natural que se activa a consecuencia del hambre, del malestar físico o del deseo de acaparar la atención, sino la forma en que el desamparo de una vida no elegida se anuncia.

109

«Hágase la luz, y los ciegos se multiplicaron», sentenció un lusco. Por excusable que parezca la procreación cuando es fruto del aciago sino que combina la inexperiencia de los involucrados, y por muy extendido que esté el uso sin restricciones de las armas de reproducción que perpetúan los pesares del mundo, nadie en este orbe tiene derecho a la ferocidad de engendrar más pasajeros, ni debe consentirse la perversión del sentido moral que comete la impiedad de impedir que otros hagan cuanto sea posible por no traerlos.

110

Sin menoscabo de la relatividad que nuestra flaqueza reviste de imperativos éticos, no se puede aceptar como norma la irresponsabilidad de una persona sin privarla, para mal de todos, del dominio de su libertad.

111

No por tener participación directa en su hechura moral está justificado el error de creer que la fracción singular de la persona, con toda su herencia de genes y de contextos ambientales, concentra menos responsabilidad. Uno es cual es en todas sus partes sin que nadie sepa cuáles debe a todo lo que de todos es.

112

Habría dureza en hacer responsable de su esclavitud cognitiva al que en la edad madura no se ha emancipado de la educación recibida a menos que se comprenda la responsabilidad como la más necesaria de todas las medidas emancipatorias.

113

La ética se ha visto desplazada a la periferia de la conducta en aras de la eficacia. Ya no basta con distinguir entre una vida aceptable y otra mala; ni siquiera es pertinente trazar la frontera entre buenas y malas acciones o entre obras bellas y feas. Antes de mover un dedo, el «buen profesional» debe haber prescindido de los escollos interpuestos por la estética del comportamiento que da origen a la moralidad.

114

Incluso girando a lo loco en su esfericidad, la historia permite acumular algunas evidencias: las que atañen al desatino que introduce en ella la naturaleza humana.

115

Si bien el hombre conoció épocas en las que podía madurar sin obsolecer y esperar del mundo un trato menos desabrido para las secuelas genéticas de sus acoplamientos, la lección más básica de historia ilustra que en todo tiempo ha estado naturalmente jodido.

116

Un pueblo con causas por las que pelear es un caudal sin cauces para reflexionar.

117

De izquierdas o de derechas, sea como fuere su horda, el progresista siente que el palacio de la razón se le abre cuando hace notar, ¡oh lumbrera!, que la historia siempre avanza porque avanzar es hacer historia.

118

El demócrata, cuya mentalidad tanto debe al cristianismo, considera el racismo vituperable porque atenta contra su idea preconcebida de la igualdad (igualdad otrora ante Dios y ahora ante el Estado de derecho). El realista, por el contrario, condena el racismo por ser una ideología que vulnera, a lo bestia, el hecho de que somos bestias distintas.

119

Ante las aguas revueltas de dos épocas, el timón de la historia pasa a manos de quienes definen el rumbo hacia la falacia que los demás puedan creer como única travesía fiable.

Samuel Palmer, The Valley Thick

120

Inserta en una realidad cuya trama es incierta, la inteligencia tiene todo a favor para equivocarse y todo en contra para aburrirse.

121

Sabiéndose inmenso dentro del llamamiento juanramoniano «a la minoría, siempre» presente en el alumbramiento de esa nada íntima glosada en el ajuar de Ángel Crespo, la persona altamente sensible acaba siendo tan significativa como superfluas son las mayoritariamente prosaicas.

122

La tradición frena, la moda acelera y entrambas media un pinzamiento de polaridades cuyo estrujón solo un órgano anacrónico como la contemplación puede aliviar.

123

Desde la angostura de una moral programada para criar criados son denigrados como disolutos no necesariamente quienes se conducen bajo la divisa del desenfreno, sino cualquiera que manifieste estar dotado de una viveza superior a la gazmoñería de los que se identifican entre sí como gente normal.

124

Conocer en propia piel la inmensa dimensión de los pequeños abordajes y de propia náusea (de naus, nave) el sobrevalorado mareo de la ambición.

125

Solo teniendo un grano de santidad o una montaña de afinidades canallescas puede contemporizarse con los cobardes que maldicen la decisión de retornar a la inexistencia, con los necios que encarecen la vida hasta verla hundida en sus heces y con los que, además de cobardes y necios, son lo bastante ruines para cubrir de alabanzas el proyecto de tener prole.

126

Exigirse claridad de pensamiento, apertura de sentimiento y entereza de voluntad con el mismo desasimiento que se acepta la letanía de la humana condición donde a cada instante se ve inmolado el enfoque.

127

Llagados vamos porque venimos de cara a la provisionalidad de la existencia y de espaldas a la majestad de la inmanencia.

128

Interpretar la tragicomedia de la conciencia para uno mismo, no hay mayor misterio que esa tenebrosa ilustración.

129

Para la inteligencia que acompaña al cortejo de los moribundos pocos pésames son tan hondos como el entierro de la comedia.

130

Nada tiene de extraordinario que en los sucesivos estados de la existencia uno haya de segregar múltiples versiones de sí mismo hasta que la muerte impone la definitiva; lo prodigioso sería que uno pudiera desnacerse. Hay quienes así lo creen y han convenido en denominarlo nirvana, aunque tampoco falta quien regularmente delata en esa hipotética reabsorción en Brahma un anhelo de orden mayúsculo y, por eso mismo, una liberación fallida. No me corresponde en estos lances emitir un juicio al respecto: mi visión es la de un asesino de sí mismo que resucita por momentos...

131

Al que se pierde en la vehemencia lo encuentra la violencia.

132

Más vale ganarse el respeto a costa de ingratitudes, que perderlo por agradar a quien carece de virtudes.

133

La cerradura del conocimiento está en lo descubierto y su llave en la imaginación, pero ninguna es útil en ausencia del símbolo que las une como uno mismo descubre cuando menos se imagina.

134

Cuando la química activa la prestancia física del ser, con cada amante el ánimo formula de distintas y enriquecedoras formas sus componentes. ¿Qué persona que afirme amar puede querer privarnos de tan eximio poder? Una cualquiera de las muchas que permanecen varadas en el estrato donde se amontona la basura emocional de los celos.

135

Ni por sombra ni por asomo somos hoy bastante sabios para vadear los causones sociales como una corriente desfavorable a la salud espiritual.

136

Deshonrado queda el filósofo siempre que propone un absoluto en vez de relativizar problemas.

137

Si fuera posible exorcizar el miedo a la muerte donde hasta la lucidez se enfanga y el amor a otros rinde a dos haces, nadie aguantaría un día más la epidemia del vivir.

138

Nos admira comprobar cómo encaja cada pieza de la existencia en la totalidad porque aún estamos lejos de adquirir plena consciencia de que nuestra especie solo ha podido guarecerse entre los intersticios del puzle cósmico.

139

Nunca es demasiado tarde para saber que siempre es demasiado pronto para saber.

140

«Os juro que si no fuese el diablo, me entregaría al diablo en cuerpo y alma». Hoy en bata blanca, ayer en traje de estudiante, parece obra de Mefistófeles que cada vez cueste más entender que añadir años a la vida solo es posible robándole vida a los años.

141

No se puede aprovechar la inercia de una ley moral para eludir los preceptos en que se basa sin sufrir la metamorfosis de un bicharraco asaz semejante a un sacerdote.

142

Dentro de su disparidad, todas las religiones conocidas comparten una característica definitoria: su número de adoradores, aunque uno solo hubiera por culto, supera siempre al de deidades.

143

Dios calla con el que reza y charla con quien lo endereza; no pide fe, sino experiencia.

144

Comparada con el panteísmo, la creencia en un dios personalista al estilo de Yavé representa una decadencia conceptual equiparable a la de una personalidad deificada, cual un monarca absolutista o una mujer encinta, en relación a una idea del derecho que no ampare la monstruosidad de asignar a unos el rol de ser las mascotas de otros.

145

Si los humanos fueran clones, llegarían a mutilarse con tal de parecer menos iguales.

146

Los noticiarios hablan de lo que ya es historia como si fuera presente, mientras la historia se ocupa de arrojar cuanto está sucediendo a las calderas insaciables del futuro.

147

Irreductibles a un movimiento político y refractarios a las categorías de una sociología incapaz de abordar la densidad de la guerra mental en que se ubican, son marginados por propia indefinición los emboscados en la interioridad que no forman filas ni firman los renglones apilados de los que sí.

148

La actualidad de una doctrina, como la de un rumor, ofusca lo verdadero que pudiera haber detrás de sus primeros planos.

149

Una filosofía cuya influencia no sea perturbadora para las falacias reinantes demuestra una perturbadora pérdida de influencia frente al poder de la estupidez.

150

Sentando la baza del ser humano en una escama del tinglado inconmensurable de la naturaleza y no habiendo constatado a lomos de sus espejismos fenómeno bueno o malo en términos absolutos, admítase que entre los hombres tampoco los hay solo de una u otra cepa y no sin conmoción de aprendizajes rugirán las hélices de la disyuntiva: o bien el mal no existe fuera de la interpretación subjetiva de una realidad hiriente por necesidad, lo que adjudica al individuo la titularidad exclusiva de su desvalimiento, o bien es un atributo consustancial al universo e inane, punto por punto, batallar contra su primacía.

151

Infinitas son las facetas que el mal presenta y solo una su naturaleza: más, más, más...

152

El amor al dinero produce males que el odio a la ganancia enquista.

153

Repárese en la incongruencia que se reanuda, so pena de ironía deliberada, al felicitar el cumpleaños de alguien querido con regalos de desagravio por el ultraje que con él se cometió al concebirlo.

154

Siempre que deseo hacer algo distinto, ser un agente más allá de lo ineludible, me cuestiono qué novedad puede haber en actuar por deseo y el corolario donde aterrizo, pocas veces incumplido, es que más vale no hacer nada. Sin embargo, algo diferente sucede siempre entretanto.

155

Maguer mi pensamiento adquiera en sus mejores eyecciones atributos universales, en el fondo seré siempre un extranjero de provincias.

156

El nacimiento de la tragedia no implica la muerte de la comicidad, que sin duda no tardaría en desfallecer con la tragedia del nacimiento si a la falta de salud, de amores y de solvencia no le quedara en gracia la ofrenda fulminada de una sonrisa que burle la mordedura del tiempo.

157

Obtuso de mí, he pretendido ser oráculo y tener del enclave humano una visión depurada de adhesiones, fuera de las raíces que lo lastran a parajes y cronologías, como si el alma que habita en mis células escrutara ya el desguace fecundado de huesos desde el otro lado del onanismo sinfín. Huelga decir que mi fracaso ha devenido tan instructivo como fascinada se ha sentido en mí la complexión de no eludirlo.

158

El orden de las cosas menudas es crítico, esencial: si un buen día dejaras de limpiar el polvo de los muebles, al siguiente el alcázar de la realidad temblaría.

159

Tenemos, por una parte, todo el derecho a resistirnos a lo inexorable, y, por otra, todo el deber de saber que no por ir más derechos venceremos a lo irresistible.

160

No hacer más necesidad de atiborrar el espacio de cosas, ni de sabotear el tiempo con acciones; aligerar el alma de funciones para que vuele, sin obligaciones, en un mandala de contemplaciones.

161

Al humano le están vedados el nacimiento fausto y la muerte plácida: el primero corre sin querer hacia la segunda y esta se retrasa tanto como puede una vez que se la quiere.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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