7.1.10

ALÓGENOS Y RECAUCHUTADOS


Los humanos podemos ser fácilmente interpretados e interpelados como máquinas biológicas de producir mierda, pero no sería exacto ni benigno dejarse guiar por ese hábito perezoso de reducción escatológica; tampoco lo sería resignarse a pensar que al homínido sapiente le encanta ser desterrado en atención al extrañamiento que parece estar inscrito en el destino errático que se prolonga desde la fragilidad presurosa de sus carnes, entre otras razones porque para la mayor parte de los mortales, el desahucio como sustrato social requiere la aparición tozuda de una idea insuflada con aires de absoluto que pueda ser amada y temida con creciente intensidad: justo lo que está pasando con el emergente dogma ecologista, que, instigado por un movimiento de contenido insulso amamantado con ubres rotas, aprovecha la inercia de la decepción generalizada y viene a rellenar con su carácter rencoroso el vacío mal custodiado por los cultos caídos. Faltos de fe para creer en lo invisible, la tendencia exalta a volver increíble lo visible; increíble e intangible también en la posición que ocupa la naturaleza tras la ofensiva ecólatra que la ha convertido en una víctima omnipresente cuya invocación basta para exigir infinitas obligaciones éticas y jurídicas. Sin tregua, la presión de su postulado incriminatorio suma al evidente afán de adiestramiento público una dislocación del concepto más elemental de suceso natural que nada tiene ver con los hechos de la naturaleza y mucho, sin embargo, con la lucrativa conservación de la naturaleza deshecha del conocimiento. Si los profetas clorofílicos están en lo cierto y la biosfera necesita ser protegida de nuestras acciones, ¿habrá lugar para nosotros entonces? ¿Cambiaremos el juego heroico de criaturas que han dado muerte a sus dioses por el de juguetes amputados que babean mientras contemplan el mundo reducido a un museo infranqueable? ¿Acaso puede nuestra vida enajenarse del universo físico por donde fluye y retorna de forma irremediable? Os adelanto que hay algo peor que la soberbia capitaneada por los cazadores de herejías contra el medio ambiente; se trata de la demencia que padecen quienes creen que la evolución de una especie que lo ignora casi todo acerca de sus orígenes compromete los secretos de la materia que la anima y, en consecuencia, que cabe señalar a la humanidad como principal responsable de violar la continuidad de un equilibrio planetario que, por otra parte, nunca ha dado muestras de haber existido...

El demonio navideño Krampus, muy popular en el viejo paganismo europeo, fue asimilado a las fiestas navideñas como asistente de San Nicolás y se le encomendaba la difícil tarea de proporcionar escarmiento de los niños incorregibles. La imagen procede una postal de felicitación diseñada hacia 1900 y podría servir como representación de la venganza de Gaia contra los excesos pueriles atribuidos a la civilización.

6 comentarios:

  1. Pepe Carcajada8/1/10 08:44

    Brillante!!! quién dijo que existe un equilibrio natural? no es más bien una constante guerra entre habitantes animales, vegetales, fluido, fuerzas y quién sabe qué más, sin ninguna intención de conservación, sino más bien lo contrario, de predominio y supervivencia?

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  2. No me queda más remedio que manifestar mi total desacuerdo. Generalmente me encuentro en tus ideas, bien lo sabes, pero en esta ocasión no comparto tu punto de vista. Tal vez las ciencias naturales no sean tu fuerte (tampoco el mío), pero hay pruebas de sobra de la existencia del equilibrio natural. No es una mera disertación filosófica como la muerte/asesinato de dios, de quien sí no hay pruebas que exista o haya existido.

    El balance natural lo puedes mirar en tu propio cuerpo, ya que obviamente la contemplación de los ecosistemas no es lo tuyo. Si te faltara vitamnia C se te inflamarán/sangrarán las encías (por ejemplo), si te sobra hierro tu presión arterial será alta, estarás pues atontado o padecerás de dolores de cabeza (por ejemplo).

    La falta tanto el exceso de alguna cosa (tal y como el lenguaje lo indica) se traduce en un estado "anormal". Cierto que la anormalidad en muchos casos es cuestionable,pero cuando de sistemas (p.e cuerpos, máquinas o lenguas vivas)se trata, no existe tal relatividad. Se está sano o enfermo. Una máquina funciona bien, mal o no funciona. Una oración es perfecta, deficiente o no se entiende.
    Una cosa es criticar el fanatismo ecológico, otra es negar la existencia del balance de la naturaleza.

    Por otra parte, no encuentro la similutd ente la inquisición y los ecologistas, tal como lo insinuas en tu texto. Lo único que encuentro (no precisamente en tu texto) es una enorme inconsciencia humana, un gran irrespeto por nuestros propios cuerpos y desde luego por el gran cuerpo que nos alberga. De lo que es posible deducir que la tierra,como el cuerpo vivo que es, termninará por general los anticuerpos necesarios para explusar a quienes habiendo sido huéspedes hemos alcanzado (con mucha evolución y mucho esfuerzo, claro está) la categoría de "persona no grata".

    Un abrazo

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  3. Viandante, tu acusación me sorprende por lo apasionada que la sueltas; compruebo satisfecho que aún sigues siendo sensible a mi medicina, aunque te revuelva su amargo sabor. Te costará creerlo: algo estudié de ciencias y no es tanto lo que he olvidado desde entonces, pero el método no es relevante si quien lo aplica carece de conciencia acerca de las limitaciones inseparables del mismo. Evidentemente, los hechos que refieres a modo de ejemplo son perfectamente verificables y una buena prueba de los mecanismos autopoiéticos que regulan los sistemas vivos conocidos; ahora bien, una cosa es ser empírico (solo un bestia o un insensato renunciaría a esta toma de contacto elemental con el mundo), y otra muy distinta la interpretación que hacen de los fenómenos estudiados quienes se creen legitimados a divulgar verdades provisionalmente eternas o "falsables" según la nomenclatura oficial del clan. Ahí es, precisamente, donde introduzco la cuña de mi divergencia sin reparar en que a muchos les chirríe. Puestos a hacer crujir la maquinaria de producir ideologías, podría empezar utilizando el argumento que apuntas en tu contra, pues el primer síntoma de desintegración orgánica y desequilibrio natural se manifiesta en la visión que se tiene de la propia presencia como un agente nocivo, virus o infección telúrica, desígnalo como prefieras, cuando todo indica que formamos parte de un proceso tan dilatado y complejo que nadie en el estado actual del saber puede desentrañarlo, ni siquiera (San) Lovelock con ayuda de sus eminentes discípulos. ¡Si hasta es probable que la Tierra necesite nuestras emisiones de gases con efecto invernadero para proseguir su propia dinámica evolutiva! Te recuerdo que el oxígeno atmosférico hoy tan vital para el metabolismo celular fue durante mucho tiempo un veneno letal y así seguiría siendo a la mirada de un observador esporádico sin la ingeniosa aparición de esos orgánulos fascinantes que son las mitocondrias.

    ¿Cambiaría nuestro panorama mental si los astrofísicos coincidieran con los bioquímicos en el descubrimiento de un fundamento que indujera a preconizar el origen del universo como un error azaroso cuyo movimiento interno conduce solo a errores mayores?

    Por no sobrecargar el debate con mi mala prosa trasnochada, lo que en definitiva quiero argüir en mi defensa es que cuando se trata de relativizar la escala de valores consagrada (o en vías de sustituir a la anterior), las reacciones de sorpresa, incluso de hostilidad en el peor de los casos, son proporcionales a la fragilidad de los principios sobre los que se sustenta.

    Termino con un esbozo de aforismo: la gramática de la naturaleza no conjuga humanamente su lenguaje, somos los humanos quienes naturalmente estructuramos el lenguaje de la materia en términos artificiosos. La vida, elogiada por la abundancia concreta de su brevedad, florece como un estado pasajero de orden en medio de un caos energéticamente más estable y tenaz; estalla y encalla, apenas un suspiro, en medio de la muerte.

    Te devuelvo el abrazo, querida Vidente.

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  4. No me gusta reincidir; odio hacerlo, pero incansablemente alimento el delirante vicio de practicar diferentes variaciones sobre un mismo tema...

    Puesto que la visión ecologista del mundo con su obsesión totalitaria por los desequilibrios naturales es un polémico focos de atención, quisiera compartir en próximas entradas mi particular interpretación del papel que nos corresponde a los terrestres en el devenir cósmico y, por ende, disertar un poco acerca de la peculiar relación con el planeta que habitamos con tanto desasosiego.

    Puede que especular sea en apariencia un campo ajeno a los cometidos principales de las ciencias y, no obstante, cuando toleramos una nueva separación entre el conocimiento elaborado por los especialistas (sumos sacerdotes) y el acervo popular (residuos sumos), damos pie a consolidar un paradigma que parece perfecto para prolongar un estado cultural verdaderamente anticientífico.

    Creo que el saber comienza por un acto de profanación y nadie que defienda el conocimiento temerá los errores que puedan derivarse del derecho a cuestionarlo todo, incluso este mismo derecho.

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  5. redentor-7@hotmail.com23/2/10 02:11

    Antes que todo,Saludos. Estoy deacuerdo con todos en el sentido de que cada uno expuso su perspectiva, logica e ilogica tal vez. Los invito a que se sumerjan y lean un poco de Fisica Cuantica y veran que la relatividad no es exacta. Un universo es la Inmensidad que vemos hacia el espacio exterior incluyendo a la tierra y a nosotros mismos como parte del sistema, pero tambien un universo puede estar en la palma de nuestra mano en una pequeña particula. Cuando simplemente enfocamos hacia el espacio con un telescopio nos toparemos con planetas y a la agrupacion de estos les llamamos galaxia o para hacerlo mas sencillo (Via lactea) y si aunmentaramos mas la vista del telecoscopio nos encontraremos con constelaciones que son grupos de galaxias. y si aunmentamos mas la vista del telescopio, simplemente veremos un raya como de humo en la inmensa nada. Ninguna teoria cientifica hasta ahora ha podido desifrar si existe una continuidad en el universo. Ya que les hablo de la escala Visual Macro, sucede algo similar y curioso con la escala Visual Micro. Se han hecho estudios cientificos sobre las particulas diminutas y lo extraño es que mientras mas nos sumergimos en ella, podemos ver su composicion y su caracteristica. Y si nos sumergimos mas en la micro particula, encontraremos atomos. un pequeño mundo de energia pero algo extraño sucede porque se mantiene viva y activa. pero algo mas curioso sucede despues del atomo. Depues del atomo al parecer no hay nada y terminamos observando una franja de humo similar a la del espacio. En fin, esto me hizo creer que todo es finito e infinito a la vez, eterno y mortal. Esta bien decir que Dios no existe y tambien esta bien decir que Dios si existe. porque tal vez exista Dios para el que cree y para el que no cree no existe, asi de simple. Como lo es el espacio y todas estas teorias que a la final se reducen en todo y a la vez en nada. Apoyo a Viandante por lo humanista que es, pero tambien apoyo al creador del Blogger por que lo que dice tambien es cierto. Mi opinion es que, el equilibrio es sobre natural y la entropia es el estado natural del universo que tiende a desordenar todo. Amigos Dios si existe y es el que crea el equilibrio. Ahora quedan dos dudas: 1-¿Quien es Dios, si no hay pruebas? 2-¿Si seremos nada sobre la infinita nada, para que nacimos?
    he aqui grandes preguntas. y por ultimo. 3-¿quien hizo a Dios?

    Ninguna de las tres preguntas tienen respuesta. Mejor vivan su vida y disfrutenla. La ciencia tiene sus limites..bye

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  6. Redentor-7, no acostumbro a dejar a nadie sin respuesta, discúlpame por no haberlo hecho antes.

    Tu teoría me resulta confusa y un tanto deslavazada, pero la intuición que la anima tiene un eco poderoso: la divinidad intermitente, que a la vez es y no es según la óptica de quien la interroga.

    Bienvenido.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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