11.7.09

LOS ENTES FUSIBLES



Mi alma anhela un poeta, mi cuerpo busca una bestia. ¿Dudas poder hacerme feliz?
Sor Mariana ALCOFORADO
Cartas portuguesas

El amor y el horror son las fuerzas conocidas más intensas de la extensión intuida del cosmos, sus torcidas y poderosas constantes, su motor en cada cosa y su cosa en cada avería, pero si bien las manifestaciones particulares de las mismas pueden ser conceptuadas mediante infinidad de formas según los amores y horrores parciales involucrados, lo realmente prodigioso es que resultan indisociables, insuperables, irrenunciables. Todos estamos hechos y deshechos por amor; nadie, por tanto, escapará del horror.

He tomado el arrugado Umarmung o abrazo del señor Egon Schiele para poner una nota de efusividad que ronde lo monstruoso, pórtico de aventuras proscritas.

6 comentarios:

  1. Vaya, vaya, vaya, leyendo este post y el anterior me doy cuenta de que el señor Autógeno atraviesa un momento delicado ¿me equivoco? ¿Quién dijo que el corazón tiene razones que la razón no entiende? ¿O será otra cosa?

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  2. Magnolia, hacía tiempo que no te manifestabas y me alegra que por fin este descalabrado narrador haya sido capaz de plantear un tema digno de tan ilustre comentarista.

    La frase que mencionas es de Pascal y supongo ha sido tomada de sus célebres Pensamientos, de los cuales sólo conservo algunas impresiones bastante gratas. Puesto que también lo preguntas, sí, el momento es delicado, las razones nada lógicas y este blog, que yo sepa, no secunda ni imita a la prensa rosa, así que "será otra cosa".

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  3. Eso de "tan ilustre comentarista" supongo que será una de tus ironías. Al principio me sentó muy mal, me dieron ganas de insultarte y después pensé que al hacerlo entraría en tu juego, que todavía no sé de qué va.
    Has sido un chico malo y alguien tendría que darte unos azotes.

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  4. Jajaja: así que primero deseas insultarme y después de pensarlo un poco decides que lo más adecuado es dedicarme una azotaina. No se ajusta precisamente a mi idea de obtención de placer, pero puede que en reconocimiento a mis méritos tengas en parte razón. Si se le permite al acusado una petición antes de ejecutar el castigo, pediría que el tratamiento fuera recíproco, ¿o te parece justo quedarte sin probar mis habilidades como percusionista de nalgas? Por último, y con ello demuestro mi buena fe, debo advertir a los interesados que soy bastante enjuto, así que la mano que se alce contra mí tal vez se haga daño con el enrejado de mis huesos.

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  5. Lo has vuelto a hacer, eres perverso.

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  6. Magnolia, lo justo para cautivar a mis amantes, intrigar al enemigo y no dejar de sorprender a los amigos.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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