9.7.14

RAMILLETE DE PIROPOS

Dirck de Quade van Ravesteyn, Venus cabalgado a un sátiro
Si puedes experimentar el triunfo y la derrota,
y tratar a esos dos impostores exactamente igual.
Rudyard KIPLING
Si...

Traducidos libremente, los versos citados saltan de boca en boca con la facilidad de un aforismo memorable: «Al éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia». Más arisca de tratar es la decrepitud de los encantos femeninos que ya Góngora cantó en un romance que concluía con este reclamo:

Antes que la edad avara
el rubio cabello de oro
convierta en luciente plata,
quered cuando sois queridas,
amad cuando sois amadas,
mirad, bobas, que detrás
se pinta la ocasión, calva.


Aunque los hay irreverentes, lascivos, voraces, histéricos, pospriapistas, rematadamente cursis y hasta pulidos con cierto resabio de irónica amargura por pretender a quien es causa de bloqueo o a quien sólo se causa desprecio, no encuentro ahora mejor modo de clasificar mi inventario de requiebros que sugerir el germen de su procedencia: algunos los dediqué con viveza a damas que no siempre los merecían, otros no me atreví a decirlos cuando tuve ocasión de florear el territorio y, finalmente, están los sentenciados a engrosar el cartapacio virtual sin nadie que los tomara por ornato. Con el amor al misterio y el respeto a la curiosidad intelectual que he adoptado como rasgos de carácter, dejo a mis visitadores y forenses la inquietud de averiguar, si la suscito, cuáles han quedado prisioneros de la fantasía o agarrotados por la realidad.


1

Tómame con fuerza que yo me daré sin esfuerzo.

2

Guardo huella en mi memoria de todo lo bueno que nunca te haré.

3

Voy a enroscarme a ti como serpiente al árbol del Edén.

4

Me quisiera estrella fugaz para cruzar incandescente el firmamento de tu cuerpo.

5

El firmamento es hermoso porque se aleja de quien lo contempla y en la lejanía lo inmediato es recrearse con quien, como tú, nunca estará cerca.

6

Desde que tengo uso de erección eres mi más sólido argumento.

7

Tras haber contemplado tu belleza, debería volverme ciego para no ensuciar mis ojos con la fealdad del mundo.

8

Pena, penita, pena, me das sirena que así de maja paseas por el cardumen de quien te ansía.

9

¡Bien me vas a soñar desde que no duermo contigo!

10

En ese agujerito encerraría la razón que me fuerza a la locura de tu desnudez.

11

Fui concebido para estar posado en ti, pero no sin mis alas. Palabra de hombre con presa.

12

Mira si soy fiel que las puertas de mi atención te abriré siempre y cuando no cierres tus piernas a mi devoción.

13

Tan bien hecha estás, tan extensa es la gracia de tu ser, que para hacerse una idea justa habría que fornicarte por capítulos.

14


Muéstrame la verdad entre tus piernas y mi saber correrá tras ella.

15

¡Ábrete, chiquilla! No es un deber que te imponga, sino un placer que obtendrás.

16

Si yo te tomara llegarías a sentir hambre mientras durase mi apetito.

17

¿Quién dijo amor? Tan sólo seré liendre de tu corazón.

18

El amor que me niegas es dolor que con amor me ahorras.

19

El amor es una cruz donde dos almas se gastan y yo el que se arrima a tu palo para quitarte los clavos.

20

Te juro amor verdadero por cada orgasmo sincero.

21

Si crees que sin mí no eres nada, créeme querida, conmigo renada.

22

Pon en mí una mirada y seré el reflejo de tus fantasías. 

23

Entrégame tus bragas y al fin tendré bandera.

24

Aléjate, divina, que me hago tea.

Filippino Lippi, Madonna
25

Definir el arte es sencillo: basta remitirse a tu naturaleza.

26

Quién fuera bálsamo de virtudes ignotas para modelar consuelos de vértigo en el criptograma de tu dolor.

27

Sólo quiero que me vacíes como quieres que te llenen.

28

Te quiero por todos los desencantos que he causado en ti.

29

Todo mi yo te regalo si aceptas el trato a cambio de olvidar el tuyo.

30

No sé si podré darte todo lo que mereces, pero intentaré merecer todo lo que vas a darme.

31

Si volviera a nacer siendo mujer, me gustaría ser como tú para que alguien como yo me dijera «te deseo».

32

La salvación debería existir para ti porque conmigo tienes ganado el cielo.

33

Córrete y corre, aléjate rauda, que mi tedio acecha corto y tú eres demasiado dulce para su mordedura.

34

Prefiero el hecho al dicho y antes que el nicho, tu capricho. Del resto, morena, para qué hablar: soy sólo un bicho.

35

Puesto que la naturaleza ha mostrado su mejor talento contigo, es imperdonable que no lo explotes con quien admira su obra.

36

La dimensión verdadera está en las conexiones nerviosas, no en los atributos explícitos, y ahí eres infinita con tus pequeños pechos.

37

En el templo de tus encantos aun los huérfanos de Dios comulgan.

38

Mi fe consiste en comerse a Dios empezando por tu coño.

39

¿Quién querría redención si pudiera perder la eternidad en un cuerpo como el tuyo?

40

La firmeza con que evito poseer tu anatomía es la misma que pretendo sofocar en la mía.

41

Ante un molde tan virtuoso, el contenido está asegurado: ¡cuánto vicio cabe en ese cuerpo!

42

Quiero enseñarte quién manda aquí... En primera lección, voy a lamerte el culo.

43

Sólo en tu boca hallará salida el perdido que hay en mí.

44

Me atenaza una duda existencial: no sé si empezar a comerte por la nuca o por los pies.

45

Pienso interrogar cada parte de tu cuerpo para arrancarle en confesión sus excesos.

46

Si yo fuera guerrero, la gloria de mis hazañas sería tu orgasmo.

47

Habiendo musas el arte fluye y en tu cuello forma un remanso desnudo para que yo lo beba.

48

En tu sexo arde un sol en el que debo morir abrasado para poder regresar resucitado.

49

Si cada orificio de tu cuerpo es una entrada secreta al paraíso, por caridad, te lo suplico, ¡ayúdame a escapar de este infierno!

¡Ave María, Golférrima!
50

Eres el travesaño que le falta a mi cruz.

51

En el cáliz de tu boca el cianuro sabría a miel.

52

Contigo a la distancia de un beso, la desventura es un paraje que desaprendo.

53

Prendería fuego a mi corazón para hacer señales de humo que llamaran tu atención.

54

Ni tiempo ni distancia consumen tu atractivo, que arroba como lumbre de estrellas más allá de tu carne… y de mis manos.

55

No te sorprendas si uso tu tanga como servilleta porque tu cuerpo será mi banquete.

56

Quiero hablarle a tu sexo, quiero contarle, lo agradecido que me siento cuando me siente.

57

Loca no, loquísima debes estar, si cuanto más bella es una mujer peor está su cabeza.

58

Cada vez que te corres me convierto en la comadrona de una obra maestra.

59

No temas, no quiero joderte la vida; me conformaría con tu cuerpo.

60

Quizá debiéramos concedernos una cuarentena de coitos antes de enamorarnos.

61

No me preguntes el nombre, bautízame con tus flujos.

62

 Piensa en mi lengua cuando te laves... y aún más cuando te ensucies.

63

En esa sonrisa tuya hasta los iconoclastas construyen altares.

64

Imposible solazarse en tu figura sin sentir que se profana un arcano.

65

No quiero desnudarte, sino desanudarte.

66

Si cruzas el miedo que nos separa seré tu plataforma de despegue.

67

Tus viejos temores se harán cenizas en la hoguera de nuestros cuerpos.

68

¡Libérate ya de tus prendas! A buen manjar pocos envoltorios bastan.

69

Soy un lío en el que te gustaría encontrarte.

70

No busco en ti un objeto sexual, sino un alma en cuyo cuerpo pueda desaparecer.

71

En los libros me faltan libros, en los viajes me faltan viajes, en tu cuerpo me faltas tú.

72

Mejor que mirarte con el ardor de un prófugo que necesita penetrar tu frontera, te diviso como la cima que podría alcanzar por caminos recónditos.

73

Si es preciso anclar la poesía a la materia para que esta por aquella sea en su acción ennoblecida, lo imprescindible ahora es fondear donde ninguna materia tuya escape de las rimas de mis dedos.

74

¿Por qué dejarle a los gusanos lo que puede comerse este humano?

Artista desconocido, Perils of a Spinning World
75

Si te gustan los animales, este gran perro está hecho para ti.

76

¿Cómo no te voy a azotar con lo bien que te sienta? En la piel, sobrescrito, un pedazo de cielo llevas descrito.

77

Si yo fuera diablo, en el nombre de Dios algún pecado te pediría.

78

Entre tú y yo, la inocencia es pecado.

79

De peca a peca te sigue mi alma como pecado que en tu piel repta.

80

A veces imagino que nuestras pieles se embriagan juntas, y a veces lo imagino tan bien que no se hace realidad.

81

Hoy te librarás porque puedo contener el abordaje que merecen tus labios.

82

Entre la vibración de tus muslos y tu sonrisa secreta sembraré mi abismo.

83

Bien mareado me tienes desde que mis pupilas se fijaron a tu órbita.

84

Milagro es que tu conciencia no sufra con los suicidios espermáticos cometidos en tu honor.

85

Tú nunca fuiste especial para mí; eres, más bien, lo que siempre fuiste: fundamental.

86

Todas las mujeres que he amado conforman una sola a la que sólo puedo perder… ¿Qué haces aún aquí?

87

Si te vieras a través de mis ojos, levitarías.

88

No quiero tus genes porque sé querer a quien los lleva.

89

Por ensañarte conmigo me ensoñarás contigo.

90

Necesito tocarte para cerciorarme de que existo.

91

¿Qué no me das para tenerme, con menos, más?

92

Me he propuesto sacarte brillo con abundantes polvos mágicos.

93

Lo único que lamento de haberte conocido son las llagas que le hice a mi daga de tanto hundirla en ti.

94

Pienso en tus exuberancias y me sale la chulería de recetarte pastillas para la garganta y un extintor: las primeras te aliviarán porque te haré gritar de gozo; el segundo, cosa segura, porque arderás de lujuria.

95

Darte quisiera una llama de la combustión que haces en mí.

96

No preguntes por la quema, tienes al incendiario dentro.

97

Toma esta recia batuta y dirige sin temblor la orquesta de tus sentidos.

98

Verdugos de mis ojos los tuyos, que me clavan terremotos.

99

Inflamada traigo la razón por el par de cañonazos con que me miraste.

Dildo de obsidiana (circa 5000 a. C.)
100

Contigo la carne es un baño metafísico donde el llanto de mi esperma resplandece en su sino mortuorio.

101

¿Para qué romper tu cuerpo en un gimnasio pudiendo esculpirlo en mi colchón?

102

Niña, no me líes que me enderezo.

103

Conmigo puedes estar tranquila, te miro con mucho espeto.

104

Si no fueras tan correosa ni yo tan volátil, haríamos una crema insuperable.

105

Que no nos falte lava de deseo donde lavar las penas bajo erupciones de placer.

106

Aun si cebo te supiera, no habría anzuelo al que no me enganchara.

107

Rendido estoy si no caigo entre los trofeos que oculta el cofre de tu cuerpo.

108

Escóndete, huye de mí, tus tesoros se abrirán al ladrón que te lo advierte.

109

No te ofendas por la bestia que puedo ser: a su lado a salvo estás del humano que soy.

110

No se me ocurre mejor toma de placer que provocártelo.

111

¿De qué presumes, cariátide? ¡Tu hermosura te protege como una maldición!

112

Rara es la mujer que a mi lado no sea guapa; tú, sin duda, eres la lista.

113

Ya que vas de lista, sigue bien la pista: si buscas salsa, aquí tienes baile.

114

Claro que te miro con buenos ojos, pero no hay tan buena vista que a inventarse acierte la maravilla de tu presencia.

115

No me creas cuando en verdad te digo que eres maravillosa; las mujeres engreídas son repelentes.

116

Sabes que no miento cuando digo lo que invento; para entregarme, ya no hay más cuento, debo tomarme de ti.

117

Estoy dispuesto a todo porque no soy para nadie. Entre tú y yo desmandarse es el único dominio.

118

No quiero que mi deseo coaccione la realidad que allí tienes, pero nadie podrá darte la utopía que aquí te espera.

119

No te veré más, pues de tanto mirarte te empiezo a borrar.

120

Tu piel no puede negar a mis manos lo que tus ojos afirman.

121

No sé cómo he llegado hasta mí sin haber pasado por ti.

122

Entre ambos, si lo queremos, a falta de todo seremos todo lo que nos falta.

123

¡Qué bueno es pensar en ti cuando el deseo de ti me lo permite!

124

Viendo que mi insistencia es fallida, ¿no tendrás a mano una doble?

Watanabe Kazan, El pulpo, el mar y las mujeres
125

Estoy profundamente seducido por la impresión que te he causado.

126

Séame concedido besarte con la mirada, mirarte con la boca, atravesarte contigo.

127

Ya te anuncio en coloquial que no descansaré hasta follarte en barroco.

128

No te cuentes en años, sino en mordiscos que te daría.

129

Estirada incluso en los andares, ni a bocados pude abatirte.

130

Qué gran paz sería tenerte en la guerra que te daría.

131

Todas las fuentes de mi ser desembocan en el delta donde tu sed extingue la mía.

132


La vida es vulnerable, la alegría efímera, las oportunidades escasas, la belleza caduca… ¿Y aún te preguntas por qué te quiero morder?

133

Si todo fuera mentira nada lamentaría más que perder la verdad de probarte.

134

Sólo tu humedad alivia las arenas del desierto donde espero sepultado que te viertas.

135

No estés triste, compañera, tu trasero tiene fiesta por delante.

136

Ni de broma interpondré una goma. ¡A pelo apelo!

137

De todas las mujeres que conozco, ninguna dibuja como tú mi cara de gilipollas.

138

Deja ya de entibiarme con tu cháchara hueca: las palabras no traen calma, sólo tu vientre colma.

139

Mis manos vagan perdidas sin la senda de tu piel, y mi lengua, ahogada lejos de la tuya, se hunde en los silencios sin salida de un pozo de saliva.

140

Bien cara vendes tu rosa tras darme empacho de espinas. No hay reproche, el fallo es mío: tomé por un jardín lo que solo era un zarzal.

141

Zanjo la riña, alzaré el vuelo a otra viña que me cure esta morriña.

142

Mal me quieres porque mal me miras con las trampas que tus lentes me adjudican.

143

Penoso no es vivir como un pobre diablo; lo es, y mucho, no tener tu confianza a mi favor para obsequiarte diabluras.

144

Me sobra la dulzura que me negaste para endulzar la amargura en que me dejaste.

145

Nadie me podrá arrebatar lo que me diste porque todo, por nada, me lo robaste.

146

Siempre que estoy mal pienso en ti; siempre que pienso en ti mi mal se diluye en un bien imposible.

147

¿Extrañas todavía que caiga en ti de vez en vez? Herido por tu huella sublime, te declaro invencible: eres mi más perfecto fracaso.

148

Estamos destinados a perdernos porque a medida que te alejas más cerca me tienes.

149

Lo sabías, pero insististe:
nunca se tiene el amor
porque el amor no quiere
más que atenerse al querer.

René Magritte, Nu allongé
150

El orgullo está para comérselo, no para escupirlo, y aun cubierto de lapos te hago saber que no pienso devolvértelos.

151

Sería un crimen negarte los placeres que sin tasa te di. Contigo fui memo antes que criminal.

152

Me sumerjo en las tinieblas para traerme a la luz. Y esto que vale para el pensamiento, es aún más cierto en las profundidades de tu cuerpo.

153

Busca en los demás tu noche el mediodía, y algún rayito de luz —de esa valiosa luz que no me sobra— con gusto te hubiera dado si quedase en ti oquedad donde verterla.

154

Si los miedos no pesaran tanto sobre los deseos, hasta podría sonar sensato exigirte que me reserves una noche sin culpa. Pero el mundo es lo que es y yo, que ando en él como un furtivo, debo volver a las sombras.

155

Sé que serás mi siguiente desengaño porque eres mi última ilusión.

156

Cuando te pienso, me figuro ser en tu compañía la dureza que persiste cuando las máscaras caen.

157

No lamentes tu ventaja en el placer, que pesar no podría contigo mientras sigas flotando por mí.

158

Sufro como si te conociera desde siempre y no tuviera ni idea de quién eres.

159

Mucho te precias de humanitaria y ningún reparo has tenido en desahuciarme de tu gruta, el único recinto sagrado que pude hallar en el mundo.

160

Encerrado me quisiste en una mazmorra de amor y enterrado me has querido después de haber burlado los muros de tu ciudadela.

161

Conservo el dolor de perderte porque en él te soy más fiel que en la jaula donde me querías.

162

Ni tú quieres perder más tiempo conmigo, ni yo debería regalártelo en vano. Recibe en lo sucesivo, a cambio de tu desdén, mi más empedernido bostezo.

163

Te quise sin fantasía porque mi fantasía eras tú. ¿Resultado? Sólo las ficciones sobreviven.

164

Como tú conmigo, aún sueño contigo a mi pesar. ¿Qué podemos hacer para no despertar?

165

Ojalá tuviera la suerte de no haberte conocido porque quien te conoce está perdido, condenado sin remedio a venerarte.

166

Te pido disculpas por ser mejor contigo que tú conmigo. Fingiré no haberme dado cuenta.

167

Evócame con el mismo regusto que saco de ti, pues no de otro modo tenemos futuro el uno para el otro.

168

Si tanta perspicacia sumas a tus encantos palpables, analiza en qué mamífero te conviertes cuando no desdeñas reprender la palabra que te contraría después de haber despreciado mil lindezas.

169

Bajo la caricia agridulce de tus recuerdos pienso que algún día nos saludaremos con el mismo sosiego que los difuntos contemplan a los vivos.

170

Hemos explotado todo lo que puede ser tocado mediante la fusión de nuestros ojos. Pídeme cualquier otra reacción, menos que te ciegue con olvido.

171

Han puesto horcas en la ciudad para socorro de desesperados y un agujero negro entre nosotros.

172

Santificado sea este lecho con tus néctares para darle sacrilegio al diablo de mi cuerpo.

173

Sepulcro de sábanas inmaculadas, toda la cama para mí y nada de ti en ella.

174

No hagas pasmo si te brindo mueca de esquela porque contigo se me mató el amor.

175

Duerme sabiendo que aquí alguien te sueña despierto.


4 comentarios:

  1. El derroche de creatividad que muestra este autorretrato vehemente es extraordinario y revelador.
    Enhorabuena, Autógeno.

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  2. Agradecido hasta el sonrojo.

    ¿Polzunkov?

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  3. Cuán afortunadas las damas que disfrutaron o que disfrutan, las mieles de tan genuino galán...

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    Respuestas
    1. Te ruego disculpes la tardanza de mi respuesta a tu amable comentario y espero que la omisión no haya servido de causa para un deterioro de tus impresiones, cuya melodía bien me quisiera capaz de sugerir a cada una de mis amantes.

      Mieles doy... las mejores que puedo recolectar en mi campo de retamas.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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