14.8.10

ASCESIS


Cuando ni gemimos ni nos encolerizamos ante lo que nos disgusta, no queda más que una actitud: la burla. Es ésta una posición desde la que no pretendemos matar al adversario, sino, en todo caso, hacer que se suicide.
Wenceslao FERNÁNDEZ FLÓREZ
El humor en la literatura

¿Es necesario que lo diga? Desprecio a mis congéneres, anhelo el exterminio de mi asquerosa especie, un magno antropocidio, pero hasta donde me es posible decidir en mi radio de acción e influencia no lo promuevo porque sé que el crimen sanguinario nunca es perfecto y deja tras de sí furibundas secuelas que intervienen como un poderoso excitante de la vida humana, vida que, puestos a elegir, prefiero ver como se hunde y apaga por sí sola a la vez que cultivo mi propia fórmula de ascesis: no dejarse, sino dejar ser; no dejar de ser, sino dejarse de ser.

Cuando estés en disposición de maldecir a tu madre por la insensatez de haberte parido, alzaré mi copa señera en señal de amistad y beberé sin pudor el licor más fuerte de mi bodega deseándote una buena muerte, una muerte lúcida y tempestiva, una muerte en sosiego bienvenida, porque entonces, seas quien seas, te consideraré digno de mi rango: mejor planeta vencido que satélite convencido.

Juguetón, irascible y vigoroso, hasta el Pan congelado por Atget representa con gracia la naturaleza esquiva de esta divinidad agreste. Los testimonios acerca de su genealogía son dispares, aunque generalmente se lo considera hijo de Hermes y Penélope, la esposa de Odiseo, o así al menos lo creían los antiguos griegos. También se ha especulado mucho sobre su nombre, y si hemos de creer la tesis propuesta por Platón su razón de ser hay que buscarla en el deleite que Pan instilaba en el corazón de todos los dioses.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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