16.3.10

LA ESPUMA PARLAMENTARIA


Nuestras revoluciones son puramente verbales y cambiamos las palabras para tener la ilusión de que cambiamos las cosas.
Albert CARACO
Breviario del caos

A fe mía, los políticos con su animada teatralidad sirven para distraer a las masas de las actuaciones emprendidas por la política real, esa que se esconde donde el mando es, como antaño, un vil apaño que comprende tres disciplinas inseparables: neutralizar a quien piensa y no se calla, dar que hablar sin decir nada al que no piensa y hacer que se confunda el interés general con su beneficio particular.

Con un incontestable talento para el manejo del claroscuro, las fotografías de Katarzyna Widmánska dejan constancia de la recóndita ensambladura entre coherencia y desolación. Aunque la mayor parte de su obra gira alrededor de una desangelada mirada de la feminidad, su serie Alice in Wonderland, a la que pertenece esta imagen, aglutina otros elementos no exentos de fino sarcasmo.

2 comentarios:

  1. Me complace más el epígrafe inicial firmado por Caraco que cualquier texto al que pueda acompañar. Ya pensaba que era un libro que había soñado yo, puesto que nadie parece conocerlo y menos apreciarlo. Ahora sólo espero conocer a quien haya tenido la suerte de haber leído a Philip Mainländer, que no está traducido a casi ningún idioma. También en Sexto Piso está la única y misteriosa obra de Michelstaedter, otro suicida insigne al que espero fagocitar más pronto que tarde.

    Por cierto, más que hermosa la frase enmarcada en el desvanecimiento anterior.

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  2. ¡Celebro la concordancia, amigo Perpetrador! Además de que Caraco es uno de mis últimos y más preciados hallazgos, también me tienta la lectura de Mainländer desde hace años y, si no fuera tan perezoso, aprendería alemán sólo para explorar su Filosofía de la redención (puedes disfrutar de un magistral artículo sobre la importancia del suicidio en el pensamiento de este autor aquí). A Michelstaedter, por el contrario, no tengo el placer de conocerlo, pero pienso seguirle el rastro. Gracias por la pista.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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