9.12.07

CABEZAS FLORIDAS

Aunque parezca imposible un mundo sin drogas, hay quien piensa que sería lo idóneo; tiene demasiado cerca la propaganda prohibicionista para observar que las sustancias psicoactivas no se inventaron para hundir al ser humano, esclavizándole y mutilando su dotación orgánica, sino para ayudarle a sobrellevar desafíos vitales, mejorando su autocontrol y en definitiva, su libertad y su dignidad personal.
Antonio ESCOHOTADO
Sobre ebriedad

Si nuestra cultura ha integrado en su orden de rutinas los peligros que para sí mismos y para otros implican actividades tan aceptadas como conducir o procrear, no debería representar mayor problema que las personas adultas asuman por igual la gestión de sus placeres y pesares, con sus beneficios y riesgos, cuando se trata de consumir sustancias que tienen la facultad de cambiar el estado de conciencia y la percepción.

Como nadie nace sabiendo y muchos mueren sin haberse molestado en instruir a los que van llegando acerca de los palos de ciego que dieron en vida, he aquí un cuadro de información empírica que recomiendo tanto a los beatos como a los profanadores de la tríada THC (tetrahidrocannabinol)-CBD (cannabidiol)-CBN (cannabinol) para que contrasten, bajo su responsabilidad, su criterio con el mío:


Porque estar sobrio es un regalo que no puede gozarse sin haberlo perdido, nunca se han echado en falta quienes se han acercado a esta yerba en busca de diversión para encontrar que la experiencia es más grave y sombría de lo que esperaban, como tampoco quienes han acudido a sus efectos por motivos intelectuales para acabar descubriendo que la experiencia puede animar la exploración, además, con un alto contenido lúdico.

Para Ibn Masawayh (777-857), físico árabe que gozó de gran predicamento en el mundo cristiano, donde fue conocido como Mesué, el cannabis exacerba las cualidades de los humores corporales (bilis amarilla, bilis negra, flema y sangre), de cuyo equilibrio dependía la salud orgánica según el punto de vista de la fisiología tradicional, también denominada unani, usual en Europa hasta su progresivo ensombrecimiento provocado por el auge de las premisas y técnicas de la medicina moderna. En uno de los capítulos del tratado Solaz del espíritu en el hachís y el vino, escrito en el siglo XV, puede leerse que, en opinión de Masawayh, el consumo de esta planta «al que tiene un temperamento bilioso le origina arrojo y cólera; al de temperamento flemático le produce sopor y silencio; al melancólico, llanto y angustia, y al sanguíneo, regocijo y embriaguez. Así pues, se ve que a cada uno de ellos le produce unos efectos diferentes según el humor predominante en sus temperamentos». Encuentro atinada su observación: de modo general, los principios activos de la mandanga enfatizan la tendencia anímica que prevalece en cada uno, aunque en determinados casos contribuyen, muy al contrario, a mitigar algunas de las manifestaciones morbosas propiciadas por la inflexibilidad de un carácter empedernido.

Entre los elogios fundados que ha merecido el cáñamo por sus propiedades terapéuticas desde Dioscórides y Galeno hasta los estudios más recientes centrados en la acción selectiva de algunos de sus alcaloides, no me consta que se haya hecho patente su eficacia para corregir o atenuar el TOC (trastorno obsesivo-compulsivo de la conducta), al menos en sus formas menos agudas, como las que yo mismo padecí, con algunos periodos de relativo descanso, hasta frisar los dieciocho años, edad en la que empecé a fumar de manera regular pequeñas cantidades de marihuana de primera calidad. No fue sino a merced de sus efectos amplificadores sobre la evaluación crítica de la propia personalidad que pude percibir, en alto contraste, lo innecesario y ridículo del empeño por cuadricular la realidad que había caracterizado buena parte de mi vida psíquica hasta entonces.

2 comentarios:

  1. Soledad Sonora25/9/16 16:30

    Artículos como este siempre son bienvenidos para los espíritus librepensadores. No mencionas, sin embargo, la extraordinaria cualidad potenciadora de las sensaciones sexuales que tienen los compuestos del cáñamo, al menos con algunas variedades y en los contextos anímicos adecuados.

    Los doctores Fernando Caudevilla y Antonio Cabrera han publicado algunos informes muy interesantes sobre los efectos psicológicos de esta planta, por ejemplo:

    http://www.ampap.es/wp-content/uploads/2013/10/2013_taller_drogas_AMPap_cannabis_FMC.pdf

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    1. Agradezco la generosa apertura mental con que me has leído, Soledad. Llevo años con el interés por los agentes psicotrópicos adormecido y hasta fecha tan reciente como el año en curso no he tenido conocimiento de la página de Caudevilla (), que se ha convertido para mí en una fuente de referencia obligada sobre las aplicaciones no exclusivamente recreativas de las drogas de síntesis y del cannabis.

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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