18.4.11

ARRULLOS DE PENUMBRA



Todo lo que me duele es mío.
Fritz ZORN
Bajo el signo de Marte

Escindidos entre la ironía demoniaca y las paradojas cósmicas de las que somos hijos pródigos, cuando ya no hay forma posible de hacer los sueños realidad empieza a volverse inevitable hacer de la realidad un sueño que resulte, al menos, anímicamente tangible. Cierto que no es función de la vida aportar sentido a los seres que la experimentan, no consta como requisito biológico en el laboratorio de lo engendrado, pero una falta recurrente de ficción en el tinglado puede impedir que funcione cuando esos seres, además de tolerar la existencia en condiciones que no han elegido, deben ocuparse de vivir sabiendo que morirán en vano hasta agotar intención, memoria y pensamiento contra un mundo cerrado a las preguntas eternas o eternamente abierto en canal frente a inquisiciones desconocidas.

La instantánea me salió al paso en una vereda que se perdía hilvanando una cadencia pantanosa de malezas, líneas palpitantes de alta tensión y cigüeñas lánguidas. Al pulsar el disparador, tuve la reminiscencia de este disco:

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Aunque uno sea por defecto dueño de lo que calla y prisionero de lo que dice, por aquí gustan las cabezas que no marchan al pie de la letra.

 
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