31.7.12

EL PLACER DESCLASADO

¿Localización? En uno, ¿dónde si no?
Si el cautivo no puede producir excedentes, resulta más útil como alimento que como productor de alimento. En cambio, en la mayoría de las sociedades estatales, matar y comerse a los cautivos atentaría contra los intereses de la clase gobernante de ampliar la base tributaria. Puesto que los cautivos pueden producir un excedente, da mejor resultado consumir el producto de su trabajo que la carne de sus cuerpos.
Marvin HARRIS
Bueno para comer

Conozco la satisfacción por el trabajo bien hecho: incrementa la confianza en las propias capacidades, hace crecer el ramo de las habilidades implicadas, aleja el eclipse del sentimiento de culpa que se cuela con el hábito de la procrastinación y produce un redoble psicológico de actividad constructiva e instructiva cuyos efectos, incluso pignorados, resultan muy edificantes; en suma, no es nada en comparación con el olímpico regodeo por el trabajo bien aplazado...

¡Estoy de vagaciones!

29.7.12

BUCÓLICA


Si no puedo persuadir a los dioses del cielo, moveré a los de los infiernos.
Publio VIRGILIO
La Eneida

Isla perdida a cada tropiezo reencontrada, mi techo se erige en medio del latifundio que los todomitas —esos que piensan «todo mío» al pasear las córneas en derredor— han sembrado de subvenciones de río estancado donde el clima manda secano. El paraje abunda en la flor esporádica de encuentros tan maravillosos, que hasta el campesino más lerdo se cree con derecho a insultarte en su dialecto de berridos encebollados si te adivina leyendo deliciosamente en el jardín de tu casa. Para un exiliado del asfalto que trae consigo la certeza de que el reconocimiento mutuo ya no se encomienda a la costumbre de olfatearse el sieso —al menos en público, pues en púbico rigen otros modales—, la acogida entre las lindes de los agrestes empieza muy de mañana por una más cerril que estrecha vigilancia de tus movimientos, se intensifica en los cruces de caminos con una acelerada mueca de tractor que no deja lugar a dudas sobre quién es el que está por debajo y concluye, siguiendo los trazos noctívagos del rústico trajín, en una aclamación a salivazos que se prende del llamador de tu puerta como una reliquia perecedera cuya aparición impugna el esplendor de las culturas ágrafas...

Lámina descriptiva de La Caída tomada del manuscrito Très Riches Heures du Duc de Berry, cuyo arte es obra de los hermanos Limbourg, miniaturistas atetados en Nimega, la ciudad más antigua de los Países Bajos. El libro se conserva en el Castillo de Chantilly, sede del Museo Condé y moldura kafkiana para el trasfondo de unos sueños que, desde la infancia, voy o me van recorriendo por etapas.

28.7.12

QUE NADIE VIVO LO ESTÁ


A Mariana, por el suministro de otro indicio donde precipitarme

Al principio, que en realidad no es principio y que no tiene significado espiritual salvo en nuestra vida finita, la voluntad quiere conocerse, y se despierta la consciencia, y con el despertar de la consciencia, la voluntad se parte en dos. Una voluntad, total y completa en sí misma, es ahora, al mismo tiempo, actora y observadora. El conflicto es inevitable; pues la actora ahora quiere liberarse de las limitaciones bajo las cuales fue obligada a colocarse en aras de su deseo de consciencia. En un sentido es capaz de ver, pero al mismo tiempo hay algo que, como observadora, no puede ver.
Daisetz Teitaro SUZUKI
Ensayos sobre budismo zen

¿Puede la hoja de la espada cortarse a sí misma? Transfijos antes que sublimados por la estocada de otros mundos desde un primer asalto profanador al figurado sentido de la vigilia, danse los despiertos al prematuro pensar de que son la pesadilla de los dormidos porque, tal vez, llegan a entrever que la vida consciente es la forma natural de moverse falsamente dentro de un sueño mayor donde los hechos transcurren en la duermevela del tiempo protegidos contra la visión del futuro cumplido que sería el insomnio pleno de su desvelo.

El macrocosmos en su inseparable relación con la mente humana según el Utriusque Cosmi (1617) del filósofo hermético Robert Fludd.

26.7.12

ROMPEOLAS

No habría sido posible volar si antes no se hubiera soñado con el vuelo.
Stanislaw LEM
Un valor imaginario

La burda doctrina de Procusto que nuestros líderes nos propinan llega, por fin, a hacerse sentir como lo que es, un penoso insulto a las haciendas, libertades e inteligencias, también para esa parte de la población que vivía cómodamente desprevenida bajo una jabonosa coraza de inopias y ahora, privada de juguetes pero no de deudas, se angustia ante la urgencia de examinar con un recién nacido desarraigo la función real, no la aparente, que desempeñan ciertos órganos que dicen representarlos, además del escaso valor recuperable de los principales conceptos a los que confiaba la renovación del consenso en el seno de un sistema que insiste en cerrarse a las discrepancias de la voluntad participativa imponiendo al menor síntoma de desviación una reacción en cadena de arengas que proclaman, a zurda y derecha, su buena salud democrática; esa salud que relega a un estado de decepción social permanente al no burgués y deja tan frustrado al gobierno, que quiere más nación, como al esclavo, que ha de conformarse con participar en una ovación de carácter «universal, libre, igual, directo y secreto» por las sobras. Naturalmente, dentro de este panorama de desarme mental la confusión es el atractor dominante, y a la pobreza de imaginación destilada en las consignas mediáticas repetidas hasta el atontamiento, hay que añadir, una vez silenciado el estruendo de los silbatos de protesta, la debilidad de las propuestas que se presentan como refractarias al arambel parlamentario y parecen esponjadas de unas incongruencias en las cuales se anticipa por doquier lo archisabido: que en la corriente de este caudaloso río revuelto el pescador que más se moje obtendrá la mejor pesca. Estoy convencido de que si se produjera un inminente llamamiento a las urnas, el otro partido de la mafia reinante completaría la demostración incontrovertible de la contumacia ibérica con una victoriosa vuelta al ruedo...

Frente a la anfibológica alternancia del pensamiento único, el error no menos grave de querer reclutar en un bloque unánime a los desafectos. Qué pronto se olvida que no se debe ofrecer una alternativa a la hegemonía, sino varias, múltiples trayectorias de salida que tengan como denominador común la conciencia constructiva del rechazo y no el rechazo destructivo de la conciencia hacia el que se encarrilan, por la inercia de ser dirigidos, todos los movimientos de masas, incluidos los virtuales.

Entre los fetichismos absolutos asumidos más a la ligera por los postulantes a la vanguardia, el balido de la soberanía popular tras el espaldarazo, que comparto, a las formas y métodos heredados del poder político, que poco tiene que ver con el poder auténtico. El poder genuino no nace de un acto de coerción, sino de cognición; no persigue, atrae; no controla, influye; no se acapara ni se esconde, se derrama sutilmente como una emisión que imanta su contexto de abundancia y motivación, es un fenómeno carismático. Si desde la cúspide instaurada se da a entender que existe un poder trascendente, sagrado, superlativo, es para preservar el secreto de que sin secretos no hay poder que se posea. El poder se crea sólo mientras uno crea. Puede ser esclarecedor recordar que autoridad viene de autor y que el autor, como fuente e instigador crea, no recrea: para eso están los actores y el público, condicionado a su vez para creerse lo recreado. La masa es un producto de la potestad concebida como unidad gestora del corral humano, un poder erigido sobre la dominación estatal, la expropiación económica y la monitorización informatizada, pero puesto que el poder vigente está más que nunca desprovisto del crédito que debería conferirle complexión de intocable ante sus acorralados, ¿qué clase de soberanía le queda a la muchedumbre que reclama su sitio dentro de ese poder tan trivial e incapaz de convencimiento cuya supremacía se basa en la intimidación y está sujeta a  la premisa de mantener a salvo el funcionamiento de un régimen que exige lo peor de cada uno a todos los niveles? Manejada como un artefacto estratégico, la soberanía popular posee el encanto político de sugerir el autogobierno de los recursos mediante el encuentro de las fuerzas activas en el momento menos coactivo de la organización civil; filosóficamente, empero, es una noción endeble. Yo mismo la he usado con dispendio, jugando a la inocencia de hacerla y deshacerla a mi favor hasta que la aritmética de la realidad me ha devuelto la visión: la soberanía nunca es popular, sino personal —singular en su representación, única en sus decisiones— y jerárquica —alcanza mayor o menor altura dependiendo de las aptitudes particulares—; es como una mímica que no por recibir constantes injerencias externas y mudar en función de las circunstancias se manifiesta menos irrepetible en su singularidad. A través de lo factible, la soberanía consiste en la fidelidad que quiere ser uno en todo y todo en uno, es la majestad individual. Tradicionalmente, pueblo y soberano han sido términos de conjunción complementaria porque la misión del soberano era contener al pueblo en la totalidad de su dominio, mientras que lo popular significaba la pertenencia al señor, el atributo característico de estar contenido en su señorío. Para Norman Brown, «la soberanía es coito; el rey es el marido, el reino es su esposa»: he ahí el sentido de ser uno para todos y todos para uno. En cambio, la soberanía popular, como invento moderno que es, pretende que uno sea igual a todos y todos lo sean entre sí; implica una sustracción cualitativa por mor de una razón cuantificadora con la que indudablemente el poder establecido saldría tonificado, un poder que por errático ha perdido al pueblo en la crisis actual de sus fundamentos. Al ensalzar al pueblo soberano lo que se agiganta es la jurisdicción indivisible de los caudillos invisibles sobre el pueblo y del pueblo sobre el individuo. Hay demasiadas reminiscencias contaminantes de la dictadura del proletariado en la formulación de la soberanía popular, y aún más residuos del viejo orden del propietariado en los liderazgos socorridos al estilo castrense. 

Así como el placer del mando sólo puede saborearse en plenitud contra los rebeldes, el placer de la revolución es máximo cuando se enfrenta a los tiranos. El levantamiento no es patrimonio exclusivo del oprimido, los dominadores pueden rebelarse y es entonces cuando desencadenan las mismas fuerzas pánicas que invocan los dominados al tomar las armas. Si los siervos sueñan con matar al señor, los señores lo hacen con suprimir al doblegado. La rebelión total conlleva la extinción del contrario, por eso la cuestión de la limitación del poder se desfigura con cada iniciativa para reformarlo. No existe el abuso del poder, lo que hay son diferentes cotas de disimulo en el abuso que el poder mediatiza. Excrementoso, el precio del poder estratificado, al principio y al final, se paga con la muerte, sea esta una necrosis lenta de la vida parcelada en la secuencia de actos reducidos a sobrevivir, o la interrupción brusca que alisa al disidente como una irregularidad molesta. Incluso cuando el poder adolece el desuso de quienes deben ejercerlo, el vacío llenado por la barbarie oportunista al que conducen sus omisiones produce también víctimas fatales.

Hay una radical diferencia entre luchar para conquistar una vida en libertad y luchar para no sucumbir en vida a la miseria: radical porque se trata de la diferencia que separa al hombre que noblemente se quiere sin los amos que no necesita, del manso insatisfecho con la retribución de caridad, no con la dependencia en sí, que pone límite a su reivindicación en el desamparo de la élite que se la niega o no la cubre con suficiencia. La desesperación que impulsa a sacudirse el yugo que la causa no es una razón suficiente contra la tiranía, como tampoco el haber perdido los bienes en un juego de azar proporciona argumentos contra la fortuna ni contra el juego mismo que la implora. La razón completa contra la autoridad despótica no hay que buscarla sólo en sus deplorables efectos sobre el individuo sometido, sino en la clave de nobleza que conduce a su superación y empieza osadamente por una apertura de conciencia. Noble es proponerse conquistar en vez de delegar, y menos aún pedir, aquello que uno entiende como suyo; a la inversa, servidumbre es temer perder la seguridad al ganar libertad y rehusar la distancia crítica sobre la que forjar los propios criterios. El servil no se valora a sí mismo por sus diferencias, sino que imita y aplaude lo que tiene en común con los demás.

Estatuilla congoleña Nkisi Nkondi que actúa como envase de un poder sobrenatural extraído del mundo de los muertos y sirve de canal mágico para transmitir enfermedades punitivas a quienes han violado un precepto o traicionado un juramento. ¿Funciona? Que se lo pregunten a los esbirros de Leopoldo II de Bélgica...
Los derechos de la foto pertenecen al Musée del muelle Branly.

22.7.12

FRICCIONES DE BASE

Por activa y por pasiva, desentenderse de las obligaciones a veces es la única forma inteligible de mantenerse despierto en este mundo condenado a la casmodia. Trivialidad o no, seguro que ya sabéis a lo que me refiero cuando escojo el nudoso crecimiento de un árbol a la geometría muerta de una pérgola de castigo como la cruz. Prosiguiendo con mi campaña anticristiana, que no fue mi primera ni será mi última apostasía —abjuré de la iglesia de Bakunin, entre cuyas tetas sediciosas me crié, antes de hacer lo propio con la de Cristo—, en breve insertaré otra cuña de disidencia en el engranaje burocrático del gobierno de la localidad donde estoy empadronado. Cuando los impuestos sirven para financiar los tropelías de la autoridad al mando, lo más loable es dejar de pagarlos.

Con un mohín de humor sanchesco destinado a resarcirme por bulerías del ardor de la quijotada, avanzo que será una batalla perdida: 

ALEGACIÓN DE OBJECIÓN DE CONCIENCIA FISCAL CONTRA EL I.V.T.M.

David Ruiz Culebro, con DNI (...), natural de la premiada en pretéritas escaramuzas con la leyenda de «muy noble, muy leal» villa de Cuita Real, y propietario para más señas del carruaje tudesco (...) con matrícula (...), a bordo del cual la recorre cuando ha menester meter al auriga en trotes de mala trocha entre aberraciones urbanísticas, 

EXPONE que 

Con motivo del calendario litúrgico, cada año se repite una situación de atropello legal debido a los privilegios de ocupación pública que concede el Ayuntamiento de Cuita Real a las cofradías religiosas adscritas al evangelio Católico Apostólico Romano, que además de estar exentas de abonar tributos locales realizan su actuación en perjuicio de otros usuarios de las vías urbanas, porque una cosa es que se proteja como un derecho fundamental la libertad de culto (extensiva, también, a la libertad de no creer para desvincularse objetivamente de un determinado credo), y otra muy distinta, amén de torticera, que con el pretexto de una tradición bastante dudosa (debido a su imposición secular) el coste y las molestias derivadas de manifestar las creencias que forman parte de las opciones de moralidad privada recaiga indiscriminadamente sobre la ciudadanía, lo que está en manifiesta oposición al carácter aconfesional de los poderes públicos vigente desde 1978. 

Para hacer constar que las razones de mi objeción de conciencia no son el producto exclusivo de mis opiniones personales, sino un valor de ley que da carta de cabal transparencia a mi voluntad fuera de todo conato de animosidad ideológica, remito la conciencia de mi objeción al ordenamiento jurídico español en varios de los aspectos vulnerados por los actos religiosos referidos y, por ende, en calidad de instigador, de responsable subsidiario o de ambos, por el gobierno municipal que, lejos de enmendar estos abusos, los ampara abiertamente sin que haya expectativas de rectificación:

— Artículo 14 de la Constitución Española, donde se define la igualdad de los españoles ante la ley, que se transgrede por aplicar una excepción al régimen fiscal frente al resto de los usuarios particulares. 

— Artículo 16.3 de la Constitución Española, conculcado puesto que establece que ningún culto tendrá carácter estatal.

— Artículo 19 de la Constitución Española, que reconoce a los españoles el derecho a circular libremente por el territorio nacional, imposible de ejercer durante los días que se subordina el uso de la vías municipales a los festejos religiosos.

— Artículo 557 y 559 de la Ley Orgánica 10/1995 del Código Penal, por obstaculizar el acceso a las vías públicas y la circulación por las mismas, así como ocasionar perturbaciones del orden público que impiden el ejercicio de los derechos cívicos a otras personas, en este caso a quienes no comparten la religión de quienes ocupan las calles para la exaltación colectiva de sus ritos.

— Artículo 23 del Real Decreto 2822/1998 por el que se aprueba el Reglamento General de Vehículos, al carecer los pasos de las procesiones de la homologación necesaria para circular, que es aplicable a todos los vehículos de tracción animal.

— Artículo 4.3 de la Ordenanza Reguladora de la Ocupación de la Vía Pública con Terrazas y Otros Elementos, aprobada por el Ayuntamiento de Cuita Real, en la que se especifica que las licencias para la ocupación del dominio público se concederán sin perjuicio de terceros.

— Artículos 5.1, 7.1, 15, 16 y 24 de la Ordenanza Municipal de Limpieza Urbana y Gestión de Residuos de Cuita Real, quebrantados sin ningún reparo por los desfiles dedicados al fervor religioso y cuyo impacto económico, que atañen a la limpieza de la vías urbanas, su señalización, la retirada de vehículos, etc, debe sufragar el municipio.

— Artículo 56 de la Ordenanza de Movilidad de Cuita Real, que se infringe.

— Artículo 5 de la Ordenanza Municipal sobre Protección del Medio Ambiente contra la Emisión de Ruidos y Vibraciones de Cuita Real, por no justificar medidas correctoras de ningún tipo contra el ruido generado por las bandas que acompañan a las procesiones y, asimismo, el artículo 22.1 por reputarse como actividad propagandística de marcado sesgo integrista la desarrollada por las agrupaciones religiosas durante la ocupación de la vía pública.

Dicho esto, SOLICITA de su Ilustrísima que

Mientras este agravio persista, considere probada la existencia de motivos para respetar la presente objeción de conciencia fiscal al IVTM sin que ello sea causa de sanción administrativa contra quien la suscribe.

Todo aquel que simpatice con esta causa o esté harto de padecer ultrajes similares en su ciudad, puede dar volumen a la repulsa aquí.

19.7.12

ORIFICIOS



Se dice que, cuando un tesoro es buscado por alguien a quien, por una razón cualquiera, no está destinado, el oro y las piedras preciosas se cambian para él en carbón y guijarros vulgares.
René GUÉNON
El reino de la cantidad y los signos de los tiempos

Cuando el alma sólo ve un mundo, temiendo por nada en todo cree que se debe salvar; si no se abandona a la impotencia de su estado, llegará a dudar de ese mundo y estará ya entre dos mundos; recorriéndolos, probará la atrocidad de conocerse hasta ganarle al caos la fe en sí misma que es la prueba de acceso al otro mundo donde están aquellos mundos que son rotura de éste: prueba y prenda de vuelta que confirma su ilimitado extravío; extravío sin fronteras que confirma que allí, por el todo que hay en nada, aprendió a morir de una vez en vez de una.

Escena séptima del sardónico Portrait of Mephisto de Maleonn.

18.7.12

AUTO DE FE

No llegar al punto de ya no decir yo, sino a ese punto en el que ya no tiene ninguna importancia decirlo o no decirlo.
DELEUZE y GUATTARI
Rizoma

Para reunir en un acto la obstinación de suicidarse, hace falta creer todavía que se mata algo de verdad; hay que tener el orgullo exorbitante de querer sacárselo para siempre.

Gracias a la técnica de larga exposición, la fotografía deja de ser un recurso para la permanencia del instante y se acerca un poco más al instante de la permanencia. Entreverado efecto de transcurso e indivisibilidad, al mirar el celaje de luciérnagas captado por el autor de este blog se tiene la impresión de hallarse ante el umbral de una abolición del tiempo, quid que se percibe mejor en este otro clásico del género.

17.7.12

OTRO SUEÑO

¿Qué es el conocimiento, en el fondo, sino la demolición de algo?
Emil CIORAN
Conversaciones

Las malezas de la ribera congraciaban el hipnótico efecto del grillerío jurquero con el perfume que, irisado de eutanasia, salía disparado hacia la raya del ocaso por las trompetas de daturas. Con vista antes que con retina, advertí la flecha de un ofidio dividiendo el arroyo en siseantes trazos por la diagonal más reposada de su cauce. Sin mediación de propósito alguno, con la misma intrepidez que de pequeño me impelía a dar alcance al reptil sorprendido en la oquedad de un tronco o bajo una matriz de piedra, me hice brazos tras ella —el cura de mi barrio, de quien siempre desconfié por instinto como él de mí, me impartió la segunda venganza bautismal con el apócrifo nombre de Culebro—. Aunque la serpiente se revolvió en el agua, no fue difícil capturarla; lo peor fue mantener asida su cabeza mordedora que culminaba indómita el tesón de una musculatura enfundada en el arcaísmo de su pulimento escamoso. Casi a punto de recibir el bocado traicionero que quizá merecía mi intromisión en su mundo, detuve la otra boca que tenía en el extremo donde había confiado ubicar el remate de la cola. En el interregno del pulso establecido entre nuestras fuerzas, comprendí que son las circunstancias atravesadas por la insignificancia o el absurdo las que bruscamente nos apuran a despertar para mirar las cosas en su insoportable crudeza. Como en grumos de insoluble realidad, en un instante pensé lo insuficiente que resulta componer explicaciones suficientes para la existencia, que llegar al centro del laberinto sólo es haber alcanzado la mitad del recorrido y que el ser más perdido de todos es el que vive en la certeza de que no lo está.

La lucha se prolongaba en contra de lo deseado por ambas partes; casi de buen grado hubiera tomado una porción de su veneno dosificada mediante el rito veloz que tanto pavor inspira, pero el saurio que también soy se negó a soportarla después de sentir la humillación a curvas de frialdad enroscarse en mi antebrazo. Apreté más y supe con un espanto de límites rotos que acabaríamos pronto, no había otra opción. Ladina, fingió disminuirse a mi reavivado empeño de victoria. No la creí; tampoco nadie hubiese podido presagiar lo que ocurrió a continuación: desde el interior y a lo largo de su anatomía, cubrió su abrazo conminatorio de espinas cónicas, recias, marfileñas, dignas de un cactus criado en la soledad desértica hasta el paroxismo defensivo de la intimidación. Ni por esas cedí el esfuerzo a la fútil transcripción que obtuvo mi resistencia en la vida que entregó el enredo de alimaña con el donativo múltiple de la punción. Antes de desmadejarla por completo de mis carnes lastimadas, mientras contemplaba con un germen de culpa el extraño maridaje de sangres frías y calientes, insistí en aceptar, como se acepta una resaca, que lo propio de fantasmas es el convencimiento de ser el superviviente menos refutable de un cosmos entretenido en reproducir la huidiza complejidad de materias elementales que, acaso, ni son.

Sobria visión del enfrentamiento entre Zeus, muy jamonoso a la izquierda, y Tifón, la deidad engendrada por la unión de Gea y Tártaro que protagonizó el último intento de vindicar a la raza derrotada de los Titanes.

EL FOSO

Como el hombre tiene que ser el fin de todo lo demás, a través de él todo lo demás se ha hecho también carente de fin.
Friedrich SCHELLING
Filosofía de la revelación

«Conócete a ti mismo», ironiza la primera parroquia de Occidente tras haber extendido de uno a sí mismo la resbaladiza cuerda del volatinero que se alza sobre la nada. Uno es antes de poder conocerse, y puesto que sigue siendo mientras se conoce, nunca se conocerá mientras sea; en consecuencia, uno debe saber aceptarse sin llegar a conocerse: tiene la trepidante misión de saltar, con un paso de fe hacia el ser, sin saber qué ser le espera.

Cráter ardiente de Darvaza, en Tukmenistán, donde muchos despistados han querido hallar la puerta del infierno olvidando que esa poterna viene de serie con cada individuo. 

15.7.12

HIERÓLISIS


La orientación hacia Dios dota al yo de infinito, pero aquí esta infinitación, cuando lo imaginario ha devorado al yo, no arrastra al hombre más que a una embriaguez vacía.
Sören KIERKEGAARD
Tratado de la desesperación

Si se admite que el hombre debe ser juzgado por sus obras ante Dios, se acepta que también Dios está siendo juzgado por su obra ante el hombre. Sólo por este proceso de simetría metafísica la criatura humana ha ganado a la historia el privilegio de convertirse en la mala conciencia del Creador.

The Crocodile Goddess, consolatriz acuarela de Solongo Mellecker.

12.7.12

A MEDIO CORTE


El destino se burla gustoso de los ideales y de las profecías de los mortales, y es lícito creer que así manifiesta su gran sabiduría.
Lev SHESTOV
Filosofía de la tragedia

La religión hace de la fe una solución temporal para un problema permanente; el suicidio demuestra haber comprendido que la fe es una solución permanente para un problema temporal. Quizá todas las muertes sean un suicidio; quizá toda trascendencia resuelva el olvido de esta posibilidad en un tolerable extravío.

Cuentan que el Gautama acabó intoxicado por un alimento en mal estado que le hurgó una perra agonía; Zenón de Citio, no lejos de su centenario, se dio muerte con la incomprensible vencida de aguantar la respiración. Cualquier acercamiento al desenlace parece indistinta y simultáneamente triunfal o banal. Nadie sabe nada. 

Suspendido entre las tentaciones de tomar un atajo de fe o de probar una fe que me ataje, autorizo que las lunas y soles del deterioro me mientan al calor de sus soledades mientras convengo en secreto que nunca he necesitado conocerme para saber quien soy. Soy sólo uno que se prendió antes de saberlo por aprenderlo todo a la vez. Ahora entreno mi ignorancia labrando el plomo del embrutecimiento para no cansarme de estar cansado; eso que otros, más modernos o menos medievales que yo, asumen como la verdadera sensación de vivir.

Después de amar la fealdad en el impúdico, casi convincente Tríptico de la vanidad terrenal y la salvación eterna de Hans Memling, obra datada en 1485 que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Estrasburgo, nada más reparador para el espíritu que una sesión de entrega a las sudorosas lindezas de lo efímero con la bienaventuranza que otorga mi amiga Susana. 

11.7.12

LA ALMUNIA INTERIOR

Y si ellos están locos, es forzoso que yo esté loco. Porque yo podía jugar a mi juego porque lo estaba haciendo en soledad; pero si ellos, otros, me acompañan, el juego es lo serio, se transforma en lo real. Aceptarlo así –yo, que lo jugaba porque era juego–, es aceptar la locura.
Juan Carlos ONETTI
El astillero

No siempre por la intercesión del hastío que pone vínculo de conciencia a la delicadeza, hay momentos en los que el mundo exterior juega a presentarnos el aspecto semiautomático de una fantasía que se demora en los matices, igualmente volátiles, de las tripas de su funcionamiento simbólico; son momentos de centrípeta confusión en los que uno se pregunta por la razón de molestarse en divulgar la propia vanidad, mediante actos de obra y de palabra, cuando la imaginación puede suplir la necesidad de actuar con experiencias cuyo valor mental nada tiene que envidiar a la realidad que tiende a colonizar con prejuicios de conveniencia inconvenida la exclusividad de la vida.

Vuelvo a evocar a los resabios malditos de Luis Ricardo Falero con el portento de Un hada bajo cielo estrellado.

10.7.12

ENROQUE

Lo que puede arreglar la mano que no lo estropee el corazón.
Sentencia cazada por la nuca en la terraza de un bar  

A la menor provocación de amajadar, miente la lengua emborronando el sentido de las palabras que la disfrazan y huyen tornadizos los ojos al refugio inmediato de la ambigüedad, pero las manos permanecen incardinadas como rayos que dan fe de la nubosidad ionizada del cerebro, sus movimientos son declaraciones difíciles de esconder con el cálculo o la contención. Las mías son prolongadas, nudosas, tranquilas, minuciosas, justas en el reparto de una sinfonía de dedos fríos proclives a calentarse con la aventura de la herida que los rasga; las contemplo y entiendo, como antes lo entendieron otros, lo que anuncian sin doblez: que en su más acá del más allá del bien y del mal capaces son de hacer grandes cosas; que con ellas ninguna actividad sobre los objetos merece las atenciones que pueden obsequiarles a los sujetos... ¿Cuándo me decidiré a amar y matar con todo el primor de maestría que hasta yo espero de mí?

Nikita 3 extraída de la mina de Andrew Lucas.

9.7.12

CAPARAZÓN


Cuando comenzó a estudiar a los filósofos que habían derribado los viejos mitos, los encontró aún más detestables que quienes los habían respetado. No sabían esos filósofos que la belleza estriba en la armonía, y que el encanto de la vida no obedece a regla alguna en este cosmos sin objeto, sino únicamente a su consonancia con los sueños y los sentimientos que han modelado ciegamente nuestras pequeñas esferas a partir del caos.
Howard Phillips LOVECRAFT
Viajes al otro mundo

Algunos me toman como un faro en la desdicha porque mi luz es tan espesa que no llega a disolverse en su travesía por la negrura adherente de la noche; los mismos que atajando, quizá, por la convexidad de la deferencia, ignoran que debo mantenerme oculto de los dramas diurnos porque el roce de una mirada demasiado angosta basta para desmenuzar lo que no cayó en la exactitud de la desgracia.

Faro abandonado luciendo al alba una silueta de grises pertinaces que invisten inútilmente la alevosía de algún paraje perdedero en la costa británica.

7.7.12

EL INCREÍBLE HOMBRE MENGUANTE

No nos contentamos con la vida que tenemos en nosotros y en nuestro propio ser; queremos vivir, en la idea de los demás, una vida imaginaria, y nos esforzamos por esto en parecerlo. Trabajamos incesantemente en embellecer y conservar nuestro ser imaginario, descuidamos el verdadero. Y si tenemos tranquilidad, o generosidad, o fidelidad, nos apresuramos a hacerlo saber, con el fin de vincular estas virtudes a nuestro otro ser, y estaríamos dispuestos a arrancárnoslas para unirlas al otro; y con gusto seríamos cobardes con tal de adquirir la reputación de ser valientes.
Blaise PASCAL
Pensamientos

La exhibición estética como ideología de la sumisión a las apariencias facilita el autoengaño de creerse los papeles que la sociedad le va asignando a cada uno, una sociedad fascinada por el voraz consumo de espectáculos que se entrega con morbo al espectáculo feroz de su consumación. A través de las telarañas públicas que los ingenuos llaman redes sociales, se efectúa la última fase de expropiación de la personalidad con las maniobras envolventes de un imperialismo agasajador que ofrece sus tropas de mascaradas interactivas como una difusión de evasiones accesibles al reemplazo de lo que uno es por lo que todos, en la fachada, quieren representar. De este modo, uno cree multiplicar sus posibilidades de relacionarse configurando a capricho el guión de sus días sin saber que lo más probable es que empiece a menguar atrapado por los tentáculos invisibles de un Leviatán que, a cambio de sangre, proveerá deslumbrantes carmines: lo esencial es hacer del hombre un extraño para sí perdido en una atracción controlada donde podrá adoptar cualquier identidad, poco importa cual sea, siempre que se atenga a la estrategia prefabricada. Ha sido necesaria la cosmética virtual de una servidumbre customizable para socializar lo íntimo y privatizarlo después en beneficio de otros que no son los sujetos originales; sujetos que se ven reducidos a artificios disponibles sin descanso en un perfil enajenable; sujetos abaratados en los dispositivos dinámicos de la seducción abierta que promueve la dictadura evanescente de las mercaderías; sujetos de derecho devenidos, finalmente, objetos de hecho tras los puntos de fuga que parecen sitios de encuentro dentro del régimen mediático que los grandes negociantes pergeñan para obtener un reclamo perfecto sobre los artículos reales, que de complementos subordinados al uso han ascendido a una posición de culto que los reviste del halo mágico procedente de una glamurosa mistificación en virtud del influjo publicitario por el cual simulan cobrar vida y ganar alma a medida que el usuario va decreciendo en el escaparate total donde está condenado a banalizar su propia extinción en lúdica, y quizá inadvertida, complicidad con los tratantes de ganado humano. La razón del éxito de tales trampas comunales se explica porque a la gente le encanta la gente cuando comparten el espejismo de fetiches semejantes, señas de reconocimiento que calman la ansiedad del extravío de no poder ser o de ser un no poder.

Tal vez demasiado pronto olvídanse los individuos de que son antes de tener que calumniarse por entrar en una categoría de identificación, pero el poder, que carece de sustancia ontológica, sólo encuentra la paz encasillando a los súbditos dentro de su radio de ficción. Inventa, promueve, coadyuva y organiza para ello modelos de identidad, estereotipos que condensan clichés, en alianza con el adoctrinamiento comercial: si el primero establece cómo ser a partir de un repertorio de patrones de pensamiento y de conducta, el segundo determina con qué adminículos lograrlo. En el fondo, lo que está verdaderamente en juego tras los ritos inofensivos de la representación social es la irreconciliable simultaneidad entre la autenticidad de la vida inmediata y la falsedad instituida que se ocupa de mediatizarla haciendo del mundo un postizo que extiende el escenario de las maquinaciones autoritarias allí donde la espontaneidad amenaza con entrar en escena y desbaratar la función. Desde el instante en que el individuo acepta representarse tal como se espera que actúe, se compromete de lleno con el mecanismo que define los límites y proporciones de su comportamiento, cuya sucesión de cotidianidades asumirá con la satisfacción de no tener que preocuparse por su autocultivo al descuido de su aparente otro y en verdad genuino ser: ha aceptado la misión de interpretar un títere que es más cómodo y menos arriesgado que el voluble desafío de interpretarse a sí mismo sin la muleta de un personaje. De la imprevisibilidad y desahogo en toda su riqueza que es sinónimo de pasar a la vida, retrocede hasta un posar en vida que finge ser la antítesis de lo muerto mediante la renovación continua de lo perecedero, informales o ceremoniosas actualizaciones que no son otra cosa que la adaptación al ritmo de las mismas cosas, cosas con las que los conflictos, simulados, entre marcas desfiguran los conflictos, reales, de clase que si fueran reincorporados a la intensidad del sentimiento podrían marcar otro ritmo de acción y de creación a pesar, incluso, de las cosas mismas.

A renglón torcido surge la duda: ¿qué ocurre con quienes fracasan, bien por no acomodarse a los roles que les toca caracterizar, bien por haber rechazado conscientemente el rebajamiento de una obra que se encarna a costa de desnaturalizar a sus actores en la imagen adulterada de uno para todos y de todos para uno? Flotarán a la deriva sobre la vanidad colectiva sin poder mezclarse con la corriente ni ser eliminados por completo de la teatralidad, convertidos para la galería masificada en unos residuales locos y gandules, los averiados marginales que al ser propensos a nada en particular se vuelven especialmente peligrosos para poner en entredicho la credibilidad del conjunto, cuyo valor general tiende a la nulidad que los integrados, lejos de admitir, redirigen hacia una repulsa de la desviación que reserva a los inadaptados el signo indeleble de la sospecha. Y cuando por su número o repercusión los postergados estorben demasiado el ejercicio multitudinario del embuste, se evacuarán hacia campos de ocultamiento, deslugares de reclusión indefinida aplaudidos como refugios donde el poder, que se encarga de vigilar el estado del simulacro, procurará aislar la inconsistencia que el sistema, con su afán de extrapolar su permanencia ilusoria, remite mostrencamente a la periferia.

Rodada en 1957 por Jack Arnold, la imagen promocional de la película que tan laudatorias críticas atesora desde entonces y da título a la entrada.

2.7.12

LA MANZANA EN EL GUSANO

Todo es inútil y hay que tener el valor de no usar pretextos.
Juan Carlos ONETTI
El pozo

Hoy me tanteo menos brioso que de rutina para denunciar el fracaso real de la política de la verdad reconocible en el hecho de que la verdad de la política está agotada como ficción, mas poco importa, la alternativa habla por sí sola al auditorio inconformista: sólo se puede ser veraz tomando las armas contra el impostor que sólo puede hacer política por la fuerza adulterante de la falacia. Concuerdo que «la pluma es más poderosa que la espada» en el caso de que el autor no se baste con mostrar la desnudez del emperador dedicándole una andanada de palabras y se esmere en animar a difundir con propaganda de hematíes los argumentos que mejor devuelvan la ofensiva al enemigo, porque nada es menos preocupante que las intrigas que alcanzan la legibilidad de la pantalla sin haber arrasado antes calles, congresos o palacios; sin pasar por el embargo que me dan los enanismos agigantados en el bastión de las letras, hace falta para ello un celo persuasor del que carezco mientras voy perpetrando a lo mío el trance de disuadir el desquicio confundible de las razones que me enervan.

Son muchos los que asqueados se tropiezan con el gusano dentro de la manzana a despecho de advertir que la larva custodia el nexo con el fruto iniciático de las anfibologías discrepantes. Hay quien miente dosificando con carrera de crustáceo la verdad, como la bandada de periodistas que quieren seguir en nómina, y hay quien llega a declarar verdades diamantinas mediante el simulacro conjurado de un fingimiento sagaz, como los poetas que se abren el pecho en canal cuando son atravesados por el rayo visionario que pide voz y enciende mundos. Si la verdad es virtud de valor incuestionable para el mentiroso, desde la mentira el hombre fidedigno acierta a comunicar su experiencia del engaño universal con el arte de poner o quitarle capas a la realidad.

Prescindo de todo sedimento verbal ante esta pintura de Esao Andrews.
 
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